Monday, August 3, 2009

And The Winer Is……

  Bueno, pues llegó el momento de la verdad. Es muy difícil ser juez, así que en próximas ediciones del premio lo más seguro e que se decida entre dos o tres personas. Pero en esta primera edición la decisión es sólo mía.

  Ante todo, quiero agradecer a los 25 participantes que han confiado en este blog y en el concurso. Al fin y al cabo, es un blog humilde, con escasos visitantes, sin patrocinio y sin que lo firme un afamado famoso.

  El humor es algo muy relativo y muy personal. Lo que a uno le puede hacer gracia a otro le puede resultar lo contrario. Así que decidir un relato ganador no es nada fácil.

  Pondré ahora los relatos que considero finalistas. Aquellos relatos que me han llamado más la atención, aquellos que he tenido que releer una y otra vez para ir tomando la decisión:

- PIETRO CONSIGUE UN LABURO PARA LA ADMINISTRACIÓN, de Kuko Aramendia.

 - CAMPO DE TIRO, de Marina Lou.

 - LA CAIDA DEL IMPERIO ESPAÑOL, de Senecio Klee.

 - CÓMO LE LLAMAN A ESO, de Fran Marcelo.

 - RECUERDO CIRCENSE, de Don Quijote.

 - EL PONGO DE BELBEZÚ, de Rilo.

 - MENS SANA IN CORPORE ESPANTOSO, de John Kety Pazo.

 - THAT SILLY LOVE STORY KILLED THE ALIEN, de Wertey Sediera.

  Algunos de los relatos recibidos me parecen muy buenos, pero carentes de la comicidad que creo debería existir en un relato humorístico. A la hora de valorar el texto, me he fijado en que en su primera lectura hubiese conseguido arrancarme al menos una risa, que el texto superara la prueba de la relectura, que estuviese bien escrito y su originalidad.

  En fin, que me ha costado lo suyo quedarme con tres relatos que conformen el ganador y dos finalistas totales. Y son:

 - CAMPO DE TIRO, de Marina Lou.

 - CÓMO LE LLAMAN A ESO, de Fran Marcelo.

 - THAT SILLY LOVE STORY KILLED DE ALIEN, de Wertney Sediera.

 

  Y teniendo estos tres relatos, muy diferentes entre ellos, el  que me parece adecuado para ser el ganador del Primer Concurso de Relato Humorístico “Ocurrencias Varias” es…………………..

      ***** THAT SILLY LOVE STORY KILLED THE ALIEN *******

  Cuyo autor es…….. Wertney Sediera.

  Así que Wertney (cuyo nombre real desconozco hasta que me lo haga saber vía email) recibirá un lote de productos culturales (libros, dvds y cds) cuyos títulos eligirá él o ella, por valor de 150 euros.

  Pero ahí no queda la cosa, porque, al tratarse de la primera edición del concurso, he decidido que los dos finalistas sean considerados ganadores de un Accesit, cuyo premio es un libro, dvd o un cd o varios de ellos cuyo precio no supere los 30 euros.

  Bueno, sólo decir que los relatos ganadores y finalistas serán publicados en el blog en breve. En estos momentos estoy de viaje y en este ciber no me permite el copia-pega. Pero espero poder publicarlo por la noche.

  Un saludo a todos, felicitaciones a los ganadores y a los demás, que no dejen de escribir, y de participar en futuras ediciones.

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Listado Definitivo

Hola a todos,

  En estas 48 horas, se ha recibido un relato más, con lo que se queda en 25 los participantes en el concurso.

  El relato 25 se titula MENS SANA ET CORPORE ESPANTOSO, y lo firma John Kety Pazo.

  En breves momentos se hará público el nombre del ganador. Que Dios, Alá, Buda, Júpiter y Billy Wilder repartan suerte.

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Saturday, August 1, 2009

Listado de Relatos Participantes en el concurso

 

  Hola a todos,

  Os pongo ahora la lista de todos los relatos participantes y su respectivo apodo por orden de llegada. Si alguien me envió un relato y no aparece en la lista es que no me ha llegado, y tendría hasta el lunes 3 para reenviarmelo. Ese día ya se sabrá quién es el ganador. Ahora tengo dos días para decidirme por uno, que no es fácil, por cierto.

 

Listado Relatos Recibidos

1-      LA ABUELA VA A SER MAMÁ, de Ethafne.

2-      ¡ATRÁS, QUE LLEGA LA AUTORIDAD COMPETENTE!, de Koletta.

3-      ROCK & ROLL, de Igor Rodtem.

4-      CINCO TÉCNICAS PARA ESCRIBIR UNA FANTASÍA, de Churruca.

5-      LAS MALAS ARTES DE LA BRUJERÍA, de Luna Llena.

6-      UNA ESPERA CUALQUIERA, de La Princesa Malaya.

7-      AQUÍ TE QUEDAS, de María Roma.

8-      SE ACABÓ, de Monypenny.

9-      EL PONGO DE BELBEZÚ, de Rilo.

10-  LA PRUEBA DE LA PACIENCIA, de Herrerillo Capuchino.

11-  UNA BICICLETA PELIGROSA, de Selin.

12-  Y ENTONCES SE ME ENCENDIÓ LA CHISPA – Anaxágoras.

13-  PIETRO CONSIGUE UN LABURO PARA LA ADMINISTRACIÓN – Kuko Aramendia

14-   LA GUERRA MÁS PELIAGUDA – Soraya.   

15-  LA LIMOSNA TRADICIONALISTA – Aso Muntanyà

16-  CUBIERTA LIMPIA – El Corintio

17-  VINCENT 2 – Yosu

18-  LA CAÍDA DEL IMPERIO ESPAÑOL – Senecio Klee

19-  ENTRAR EN EL ARMARIO – Ronda Velasco

20-  CAMPO DE TIRO – Marina Lou

21-  THAT SILLY LOVE STORY KILLED THE ALIEN – Wertey Sediera

22-  EL RUBIO POTEMKIN – Melissa Hierbaluisa

23-  RECUERDO CIRCENSE – Don Quijote

24-  CÓMO LE LLAMAMOS A ESO – Fran Marcelo

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Monday, July 6, 2009

La Dramedia Sexual De Una Noche De Verano

  NOTA:  El concurso de relato humorísitico Ocurrencias Varias sigue en pie hasta el 31 de julio. Las bases están un poco más abajo. ¡Búscalas y anímate a participar!

  
 

         La Dramedia Sexual De Una Noche De Verano

    El calor apretaba en la casa de campo de los Gutiérrez – Campos – Quiroga. Este conjunto familiar estaba compuesto por la unión ilícita de Manuel Gutiérrez con Ana Campos y Susana Quiroga. El trío decidió convivir en dicha casa de campo junto a los hijos que cada uno aportaba: Manolito y Jesús, hijos de Manuel con su primera mujer; Iván, Santiago y Ronaldo, hijos de Ana con su primer ex – marido; Miguel, Lucía y las gemelas Susanita y Remedios, hijos de Susana con su primer marido; Antoñito, hijo de Manuel y Ana; y Marcos y Teresa, hijos de Manuel y Susana.

    Esta gran familia vivía de lo que le daba la tierra. Tenían una gran huerta que ellos mismos trabajaban, gallinas que les proporcionaban huevos y pollos para los domingos, dos vacas que le daban leche y unos cuantos corderos que eran engordados para ser sacrificados uno cada mes. Aparte, los lunes salían todos los varones con las escopetas dispuestos a cazar conejos, liebres, perdices y todo ser viviente que se pudiese comer. En la casa, la muchacha Paqui ayudaba a las dos madres en las tareas del hogar. Paqui era andaluza, y alegraba a todos con su gracejo natural. Cada martes y jueves, Paqui era visitada por su novio, y todos los chicos disfrutaban con las peleas verbales que protagonizaba la pareja de prometidos.

    Los hijos mayores estaban ya en edad de merecer. Los varones eran mozos fornidos, y las féminas, jovencitas con sueños e ilusiones y con gran apertura de mente. Los padres no se daban cuenta, pero sus respectivos hijos se escapaban al granero siempre que podían y allí, aprovechando la penumbra de luz de luna, se juntaban en parejas y jugaban al teto hasta altas horas de la noche.

    Una vez al mes, esta gran familia era visitada por cada una de las seis abuelas: Gertrudis, Prudencia, Lola, Manuela, Petronia y Pilar, así como tres de los abuelos: Miguel, Lisenjo y Mateo; los otros tres ya murieron. Aquella casa sólo disponía de dos baños, con lo cual por las mañanas se pasaban auténticos apuros para no cagarse encima. Por ello, el padre de familia decidió instalar un váter extra en cada cuarto de baño, así que los hijos entraban por la mañana a defecar de dos en dos. Pero los baños eran tan pequeños que el segundo váter se tuvo que poner un metro por encima del que estaba ya puesto, y para acceder a él, los niños tenían que subir con una escalera. El que estaba abajo siempre miraba para arriba, temiendo que en algún momento la estructura cediese y se le viniera encima váter, niño y todos sus residuos.

    Aunque aquella casa estaba en el campo, los niños iban todos al insti. Allí socializaban, grababan videos vergonzosos, hablaban de estupideces y se liaban en los baños; vamos, que se formaban como personas. Algunos de sus amigos se habían suicidado, otros murieron en accidentes de coche y los demás aparecían por la casa sin que nadie les invitase. Había uno que, cada vez que entraba, sonaban risas de fondo, pero nadie sabía por qué.

    Iván, uno de los hijos, era bueno con la guitarra y componía. Pero, por alguna razón, sólo cantaba los miércoles a las 10 de la noche, y siempre la misma canción. Iván estaba loco por Ana, Lucía por Antoñito, Remedios por Jesús y Ronaldo por la abuela Petronia. Teresa, la benjamina de la casa, veía a menudo al espíritu del abuelo Torcuato. Pero aquello era un secreto y no se lo podía decir a nadie. Cada dos semanas, a uno se le veía el culo; bien saliendo de la ducha, bien en mitad del acto sexual… Por las mañanas, las madres preparaban un gran desayuno en el que no faltaba de nada, pero los hijos sólo se comían media tostada con mantequilla. Después toda aquella comida se tiraba a la basura, o bien se lo daban a la mascota de turno. La última fue una perra con gran olfato, aunque una vez tuvieron a un alienígena que accidentó en su jardín. Pero le tuvieron que echar al cabo de tres semanas por lo mal que olía.

    En esta gran casa a veces se reía y a veces se lloraba. Pero cuando lloraban, siempre llegaba Paqui, decía algo gracioso y entonces todo volvía a la normalidad. Manuel se llevaba estupendamente con sus dos mujeres, y éstas, a su vez, se llevaban estupendamente entre ellas. Los tres dormían en la misma cama, y si alguna de las abuelas se quedaba a pasar la noche, también dormía en esa cama. Alguna vez discutían, claro, pero al final del día siempre acababan dándose un gran abrazo, y entonces se escuchaba de fondo un meloso “ohhhhhhh”.

    Y todas las mañanas de los jueves, sin excepción, se metían en internet para ver un porcentaje, y si éste superaba el 18%, entonces se alegraban y cantaban; pero si era un 13%, un 14% ó un 15%, entonces se acojonaban y se insultaban unos a otros, echándose en cara cosas.

    Y así es la vida de los Gutiérrez – Campos – Quiroga, una familia como pocas… gracias a Dios.

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Monday, June 29, 2009

Comité De Creación De Palabras Castellanas

  NOTA:  Os recuerdo que el “concurso de relato humorístico” sigue en pie. Las bases están debajo de este post. ¡Animaos!

  
    Comité de Creación de Palabras Castellanas


   
Año 1220. Casa de Saturnino. A la hora del té. Un sábado.

    Dionisio, Fernando, Pedro y Saturnino forman parte del comité de creación de palabras en castellano. El orden del día es la creación de cuatro palabras más para formar parte del excelso vocabulario de la lengua castellana.

Dionisio: A ver, señores. Ya conocemos el orden del día. Acabemos cuanto antes que a las siete hay quema de brujas y no me lo quiero perder.

Fernando: Pues eso mismo, señoes. Así que empecemos con el pimé concepto. A ve, hay que encontá una palaba paa… ay, no sé cómo decilo…

Saturnino: Lo intento yo. A ver, imaginaos que unos cuantos están hablando de cosas, y hay uno de ellos que es como el líder, o el responsable, ¿no? Y entonces los demás quieren hacer algo y este líder no, y claro, quiere hacer valer su opinión. Y entonces, en ese momento quiere dejarlo claro y tiene que decir algo como: “Pues se hace lo que yo digo y no hay más….  ¿Más… qué?

Pedro: Ta complicado, coño. Cada día es peor esto, ¿eh?

Dionisio: Venga señores, centrémonos. “Pues se hace lo que yo digo y no hay más…

Fernando: ¿Chupetes?

Dionisio: ¿Chupetes? ¿Qué clase de palabra es esa? Es ridícula… Venga, más opciones, más.

Saturnino: “… y no hay más… ¡tetrucios!

Dionisio: ¿Tetrucios? Venga, Satur, seamos serios. Tiene que sonar bien, contundente. Recordad que el que lo dice quiere imponerse, tiene que sonar fuerte.

Pedro: ¡Ya lo tengo! “… y no hay más tuabuela”.

Fernando: ¿Tuabuela? Jaja

Saturnino: Pues… tuabuela no suena mal, pero… ¿acaso no suena mejor “tutía”?

Dionisio: “Pues se hace lo que yo digo y no hay más tutía!” Siiií, me gusta. ¿Votos a favor? Vale, tres a favor y una abstención. Adjudicado “tutía” para expresar que no hay esperanza de lo que se desea o de evitar lo que se teme.

Pedro: Genial, una menos. Dale Dioni, la segunda palabra.

Dionisio: A ver, imaginaos ahora que estamos en casa, la puerta está abierta y hace viento y la corriente hace que la puerta se cierre, o bien que la parienta está enfadada y sale de casa cerrando la puerta con fuerza. ¿Cómo llamamos a ese hecho? Dar un… ¿un qué?

Fernando: Está clao que en la aíz de la palaba tiene que apaecé “puet”, paa que se vea que nos efeímos a una pueta que se ciea.

Saturnino: Eso es, que se cierra. Buena apreciación, Fer.

Pedro: Pues… a ver, por sugerir: puertón, o puertonato, o puertinascazo.

Dionisio: Emmm, no… No me gustan, lo siento, Pedro.

Pedro: “Y la parienta se cabreó y se fue de casa dando un… ¿portillo?

Saturnino: Hombre, Pedro, que la terminación “illo” denota un diminutivo,  y estamos hablando de que la parienta cierra la puerta dando un portazo.

    Los cuatro miembros del comité se quedan durante tres segundos mirándose unos a otros.

Dionisio: ¡Coño! Pues eso, ¡portazo!

Pedro: Genial, ¿no?

Fernando: Sí, genial. Adjudicado por mayoía, ¿no?

Saturnino: Jaja, pues me ha salido del alma. Nunca se me hubiese ocurrido.

Fernando: ¡Me encanta este tabajo!

Dionisio: Venga, a por la tercera, que ya empieza a oler a barbacoa desde la plaza del pueblo. Veamos… Esto te pasó a ti, Satur, jajajaja. Imaginad que estamos en el lecho conyugal y, bueno, ya os podéis imaginar: velitas, luz suave, música romántica, la parienta en lencería fina… Jajajaja. Entonces, el varón está entonado, ya me entendéis, pero a la hora de ponerse en acción, va y aquello se… se afloja. Jajajajaja.

Saturnino: ¡Oye, que a mí no me pasó eso! ¡Y la culpa no fue mía, sino de mi mujer, que se puso a memorizar la receta de la bichichuá en mitad del acto!

Fer, Dioni y Pedro: ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!

Saturnino: Cabrones…

Dionisio: Venga, Satur, si no nos reímos de ti, sino contigo.

Fernando: Hay cosas peoes en la vida, hombe, a mi cuñado le totuaon los moíscos hasta que le hicieon oiná poo la boca, ¡así que imagina!

Pedro: ¿Orinar por la boca? Joo-der.

Saturnino: Bueno, venga, a la palabra ya. ¿Cómo llamamos a eso?

Dionisio: Esta palabra es muy complicada. Sugiero un brainstorming.

Fernando: Venga, va. Pues hala, a decí palabas sin paá.

Pedro: ¿Sin qué?

Dionisio: Dice que sin parar.

Saturnino: Tuve un… ¡bizcocho!, ¡un tititeo!, ¡un cuchinazo!

Pedro: ¡Un miliciano!, ¡un fisiliquitis!, ¡un meteorito!

Dionisio: ¡Un pililé!, ¡un pistorgón!, ¡un casiático!

Fernando: ¡Venga, ya casi está, casi está! ¡Y tuve un cotillón! ¡Un gatillón!

Saturnino: ¡Un gatillazo!

Dionisio: ¡Siiiiiiií! ¡Eso es! ¡Un gatillazo! ¡Cojones ya!

Pedro: Uffff, esta palabra sí que ha costado, ¿eh?

Fernando: Yo me he dejado los sesos, oye.

Dionisio: Bueno venga, pues la última y todos a la fritanga de brujas. A ver, tenemos que encontrar una palabra popular para definir a las ventosidades, ya sabéis.

Saturnino: ¿Y no es suficiente con el palabro formal?

Dionisio: Qué va, nos piden una expresión familiar, popular. Ya sabéis, uno no puede decir de repente en su casa: “Tío, ¿quién se ha tirado una ventosidad?” Esto es muy formal, esto lo puede decir un profesor universitario a sus alumnos, pero no Perico el de los Palotes a su amigo de toda la vida.

Pedro: A ver, a mí de vez en cuando se me escapa uno en la cama, por las noches, y mi mujer, al olerlo, suele decir: “¡Pedro!, ¿ya te has tirado un polvorón?

Fernando: ¿Un polvoón? ¿Eso no es lo que se hace en Navidad que está muy bueno?

Saturnino: Sí, en el pueblo de mi suegra los hacen. Están buenos.

Dionisio: Pues no nos vale, Pedro, que se trata de un alimento y no podemos perjudicar a la industria polvoronera. Recuerda que las ventosidades son asquerosas, y huelen mal.

Pedro: Ya, eso sí. Pues… no se me ocurre nada.

Fernando: A ve, tiase un pedazo de… ¿mostachón?

Dionisio: Tampoco vale, en Utrera hacen mostachones y están del carajo.

Saturnino: Tirarse un… garbonazo. Como a mí se me escapan cuando como garbanzos…

Dionisio: Joer, ¡que os olvidéis de las comidas! ¡Que no valen! Seamos serios, hombre.

Pedro: ¡Tirarse un … chorizazo! Jajajajaja.

Fernando: Joé con el Pedo, qué gacioso es el Pedo, ¿no? ¿Te has levantado con buen humó, Pedo?

Saturnino: Jajajaja. Pedo, dice. ¡A ver cuándo te curas tu dicción, Ferrrr! Jajajaja.

Fernando: ¿Y qué culpa tengo? Padadojas de la vida que me dedique a hacé palabas y no sepa ponunciaalas.

Saturnino: Pedo… jajajaja. Pues a mí me ha gustado lo de pedo.

Dionisio: ¿Cómo término familiar para una ventosidad? Ummm, sí, no está mal.

Pedro: “Me voy a tirar un pedazo de pedo”.

Fernando: “Un pedo del caajo”.

Saturnino: “Un pedo de los que ya no hay”.

Dionisio: “Un pedo que te cagas”. Jajajajajaja.

Saturnino: Bueno, ¿votamos?

    Los cuatro lingüistas levantan la mano al unísono.

Dionisio: Adjudicado “pedo” por mayoría absoluta.

Fernando: Pues venga, ¡caajín, caajeta, cada uno a su caseta!

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Sunday, June 14, 2009

Primer Concurso De Relato Humorístico “Ocurrencias Varias”

 

    El blog Ocurrencias Varias organiza su primer concurso de relato humorístico. Al comprobar que apenas existen premios o concursos que potencien el humor escrito, el bloguero Erty (que soy yo), ha decidido hacer algo al respecto. Por ello, a partir de hoy se convoca a todos los escritores de textos humorísticos para que se animen a participar y así se demuestre que hay buen nivel en este tipo de humor.

    A continuación se detallan las bases de este Primer Concurso de Relato Humorístico “Ocurrencias Varias”.

-          El blog Ocurrencias Varias, escrito y dirigido por el bloguero Erty, organiza un concurso de relato humorístico para todos aquellos tipos de buen rollo que quieran demostrar sus dotes para el humor escrito.

-          Se entiende por “relato humorístico” todos aquellos textos que tengan una intención claramente cómica y que tengan un formato escrito, ya sea ensayo, cuento, monólogo o texto dialogado.

-          Se entiende por “tipos” ciudadanos del mundo, sea del país que sea, pero residentes en España y con edad comprendida entre 5 y 120 años. (Lo siento por los de 121, otra vez será).

-          Sólo se admitirán relatos escritos en lengua castellana, y únicamente un relato por autor.

-          Entrarán en concurso todos aquellos relatos recibidos vía email al correo ocurrenciasvarias@yahoo.es entre los días  15 de junio y 31 de julio inclusive. En caso de prórroga, se avisará a través del blog “Ocurrencias Varias”. Una vez finalizado el plazo de recepción de obras, Erty publicará en su blog una lista con el título de todos los relatos recibidos en el email del concurso. Si alguien envió un texto y no aparece en la lista, tendrá dos días más para volver a enviarlo. A los dos días se publicará la lista definitiva de los textos participantes.

-          El tema del relato es libre, pero tiene que tener una intención de hacer reír al lector. Lo único que se pide es que sea respetuoso y no atente contra los valores y los derechos humanos.

-           El texto no podrá ser inferior a tres páginas ni exceder de cinco en formato Word,  letra Time New Roman, tamaño de letra 12 y a doble espacio.

-          El texto se enviará directamente dentro del cuerpo del email, es decir, NO me enviéis  los documentos Word en adjunto. Ya me encargaré yo de pasarlos y comprobar que el texto se ajusta a los requisitos expuestos en el anterior punto. Los datos del autor no se enviarán en el email, tan sólo se pide un nick o apodo de referencia. Los datos completos se pedirán únicamente al ganador del concurso una vez que se haya decidido.

-          Si participa un famoso, no sé, Spielberg o Chiquito de la Calzada, que por favor manden el texto desde el email de un amigo, para así no verme influenciado por la fama del participante. Lo mismo pido para aquellos que postean habitualmente en mi blog y cuyos nicks conozco.

-          El relato humorístico ha de ser original y escrito expresamente para este concurso. No puede haber sido publicado anteriormente en blogs, webs, revistas, libros o cualquier medio escrito y… señores, seamos legales y justos. Nada de copiar relatos de otros autores. El mero hecho de participar y enviar el relato implica por parte del concursante que éste admite ser el autor del texto. El bloguero Erty organiza este concurso de buen rollo, así que por favor, os pido que os estrujéis el coco y participéis con relatos propios, originales e inéditos.

-          Erty no se hace responsable ante terceros en caso de que haya habido copia malintencionada por parte de los concursantes.

-          Este concurso tendrá un único ganador. Podría concederse un accésit si se viese oportuno.

-          El concurso tendrá lugar con la condición de que se hayan recibido al menos 10 relatos. Si se reciben menos, se prolongará el plazo, y si no aumentan, Erty podrá decidir si sigue adelante o no el concurso dependiendo del buen nivel de los textos recibidos.

-          El jurado estará compuesto en esta primera edición únicamente por el bloguero Erty. Erty se compromete a valorar todos los textos por igual, sin tener en cuenta el autor del mismo ni ninguna otra circunstancia. No habrá amiguismos ni se admitirán peloteos ni lloriqueos. El jurado tendrá en cuenta la calidad del texto y su comicidad. Ni familiares ni amigos del organizador pueden participar en este concurso.

-          Y ahora lo que más os importa: el premio. El ganador del Concurso de Relato Humorístico “Ocurrencias Varias” tendrá como premio un lote de productos culturales con valor en el mercado de 150 euros. Es decir, entiéndase por “producto cultural” libros, cds y películas en dvd. El título de los mismos será a elección del ganador. El ganador entregará una lista de obras de su interés y Erty se encargará de comprarlos y enviarlos junto con una fotocopia del ticket de compra para que se vea que se ha llegado a los 150 euros. Este “paquete cultural” será enviado (a cuenta del organizador) por una empresa de transporte para garantizar que llegue en buen estado.

-          Por cuestiones logísticas sólo podrán participar personas residentes en España, aunque de cualquier nacionalidad siempre que escriban su relato en castellano.

-          El texto ganador, así como una selección de los mejores relatos, serán publicados en el blog organizador del concurso: http://ocurrenciasvarias.blog.com

-          El concursante, por el hecho de participar, acepta estas bases y acepta la buena voluntad del organizador del concurso.

 

Resumen:

-          Tema libre con fin claramente humorístico.

-          Entre 3 y 5 páginas formato Word, letra Times New Roman, tamaño 12 a doble espacio.

-          Escrito en castellano. Concurso dirigido a residentes en España.

-          Relatos propios, originales e inéditos.

-          Premio: Paquete de productos culturales por valor de 150 euros. Es decir; libros, cds y dvds cuyos títulos elegirá el ganador.

-          Fecha de recepción: entre el 15 de junio y el 31 de julio de 2009, con posibilidad de prórroga.

-          El relato se enviará dentro del cuerpo del email y sin adjuntar al correo: ocurrenciasvarias@yahoo.es

-          El relato estará firmado por un Nick o apodo. Los datos personales se pedirán al ganador y a los autores de los textos seleccionados.

-          Bases completas en http://ocurrenciasvarias.blog.com

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Friday, June 5, 2009

Y Bajó Dios

 

    Era un domingo cualquiera, un día soleado de esos que incitan al libertinaje campestre entre arbustos y olmos viejos, cuando Dios, desde su excelso campo de nubes, decidió bajar a la tierra a observar y aprender. Siglos ha que no bajaba a observar cómo le iba a su creación, así que tomó la imagen del Dios pintado por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, modernizando su vestimenta, eso sí, y decidió ser uno más entre los mortales, sin que una legión de ángeles trompeteros adornase sus andares y con una guía Trotamundos como único utensilio de supervivencia.

    Dios aterrizó en plena estepa extremeña, y de allí se fue a Nueva York. Dios es todopoderoso mientras se mantiene a cierta altura, pero cuando se sitúa a ras del suelo, se convierte en una especie de cateto a babor porque, quieras que no, no está en su elemento. Durante horas estuvo caminando por la Quinta Avenida y alrededores, hasta que descubrió que bajo suelo existía esa cosa llamada metro. Intentó acceder a la vía, pero se encontró con un impedimento: para acceder al mismo había que pagar el billete. Miró en los bolsillos de la chaqueta de cuero que llevaba, pero no halló Él ni un duro. Dios observó que un tipejo le quitaba la cartera a otro, así que pensó que quizás eso era lo habitual en estos casos. Le robó la cartera a una abuela que acababa de cobrar la pensión, y con ese dinero se compró un bono mensual. También le dio como para ir esa noche a ver un musical de Broadway, “Mary Poppins”. Al ver cómo la actriz, paraguas en mano, sobrevolaba sobre los espectadores sujeta a unos cables, pensó en alto: “Aficionados….

    Aquella noche durmió en Central Park, escondido entre unos matorrales. Allí alternó con un par de vagabundos que le contaron su vida. Cuando él contó la suya, los mendigos pensaron que les estaba tomando el pelo y empezaron a perseguirle navaja en mano. Entonces se fue caminando al Puente de Brooklyn, y allí se cruzó con un hombre dispuesto a suicidarse lanzándose al río Hudson. Dios le preguntó por qué lo quería hacer, y Lenny (que así se llamaba el hombre) le dijo que porque quería ver a Dios. El Divino le siguió el rollo y le dijo: “Pero a ver, Lenny. ¿Y a ti quién te ha dicho que puedas ver a Dios? ¿Crees que el hecho de ir al cielo lleva incluida una cita con Él? ¡Si ya cuesta horrores conseguir una audiencia papal, imagínate una audiencia con Dios!” Lenny se echó a llorar y, para consolarle, le dijo: “Bueno Lenny, no llores. Mira, te diré la verdad. Ya estás viendo a Dios, soy yo”. Y entonces Lenny sacó una navaja y se puso a perseguir a Dios, porque pensaba que le estaba tomando el pelo.

    Dios se dio cuenta de que confesar a un hombre que él era Dios podía ser algo muy peligroso, sobre todo en Nueva York, así que dio uno de sus saltos de ser divino y aterrizó en el sur de España, en mitad de una pelea de gallos ilegal. Se puso a gritar como un descosido y acabó echando a todo el mundo de allí. De todos los seres creados por Él su favorito es el gallo, y no el hombre como se ha escrito siempre. Así que soltó a todas esas criaturas de sus jaulas y, mientras corrían despavoridas, Dios les gritó: “¡Corred, y amaros los unos a los otros como yo os he amado! ¡Pero procrearos con las gallinas!

    A la semana de vivir en la Tierra, estaba convencido de que su experiencia abajo era un completo desastre. La humanidad había evolucionado mucho desde la época de los prehistóricos, y se dio cuenta de que quizás su creación se le había escapado de las manos. Pero claro, se dio cuenta de que esas aniquilaciones masivas bien descritas en la Biblia hoy en día son políticamente incorrectas, y no era cuestión, estando en época de impuestos, enturbiar la imagen de la Iglesia y reducir así el número de aportaciones en las declaraciones. Así que optó por tomar las de Villadiego, hacer un gran mutis por el foro y un si te he visto no me acuerdo. En cuanto se hizo de día volvió a su excelso campo de nubes, y nada más sentarse en su divino cetro, pensó en alto: “Hogar, dulce hogar. Cría cuervos, y te sacarán los ojos. Panda de malcriaos….

 

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Friday, May 1, 2009

Despotricaciones Pérez, ¿Dígame?

 

Despotricaciones Pérez, ¿Dígame?

    Un hombre cuarentón coge el teléfono con nerviosismo y llama a un número de teléfono que aparece en una tarjeta de presentación a nombre de Despotricaciones Pérez. Le coge el teléfono unas señorita.

Señorita: ¿Despotricaciones Pérez, dígame?

Cuarentón: Sí, buenas tardes.

Señorita: ¿Qué desea, caballero?

Cuarentón: Pues quería despotricar, fundamentalmente.

Señorita: ¿Es la primera vez que se pone en contacto con nosotros?

Cuarentón: Sí, señorita.

Señorita: Está bien, entonces necesito cumplimentar un pequeño formulario para tenerle registrado en nuestra base de datos. ¿Está usted de acuerdo?

Cuarentón: Cómo no, señorita.

Señorita: ¿Su nombre y apellidos?

Cuarentón: Agustín Tinajo Soberas.

Señorita: ¿Edad?

Cuarentón: Entre cuarenta y cuarenta y tres.

Señorita: ¿Cómo? ¿No sabe usted el año de su nacimiento?

Cuarentón: Pues no, hubo un incendio en el archivo parroquial donde me bautizaron y se quemó toda la documentación, y además, mis padres murieron siendo yo pequeño, y claro, no dejaron una nota con la fecha de mi nacimiento.

Señorita: ¿Y ningún familiar o vecino lo recuerda?

Cuarentón: No, los pocos que conocí murieron en el incendio.

Señorita: ¿Todos? Aquello debió de ser una catástrofe, ¿no?

Cuarentón: Claro, señorita. Fue una tragedia en el pueblo, declararon tres días de luto oficial.

Señorita: Bueno, entonces, pongamos que tiene usted 43 años.

Cuarentón: Hombre, ya puestos, póngame 40, así aparezco como más joven.

Señorita: Como desee. Y ahora, necesito saber su profesión.

Cuarentón: Pues…. es que es difícil de explicar.

Señorita: ¿Está usted en paro?

Cuarentón: No, si no es eso. Yo trabajo, pero es que mi ocupación no tiene un nombre establecido. Vamos, que un abogado sabemos lo que hace, o un médico, o una teleoperadora… Pero mi trabajo no tiene un nombre asignado.

Señorita: Bueno, ¿y qué es lo que hace usted?

Cuarentón: Fundamentalmente… extraigo los órganos genitales de los insectos y los deposito en tubitos para un posterior estudio.

Señorita: Bueno, entonces podemos decir que es usted biólogo, ¿no?

Cuarentón: No, señorita. Yo no estudié biología, y yo no soy quien hace los estudios. Mi única ocupación es extraer los órganos genitales de los insectos, y depositarlos en tubitos, nada más.

Señorita: Entonces, pongamos que es usted “extractor de órganos genitales de insectos”.

Cuarentón: Y “depositante de los mismos en tubitos”, que es también muy importante. ¿Qué más desea saber?

Señorita: Pues, necesito saber su estado civil.

Cuarentón: A ver…. Soy casado, casado, separado, viudo, divorciado y casado.

Señorita: ¿Mande?

Cuarentón: Casado, casado, separado, viudo, divorciado y casado.

Señorita: ¿Está loco?

Cuarentón: No, hombre. Es que me he casado con seis mujeres. Soy polígamo.

Señorita: Pero caballero, si eso es ilegal.

Cuarentón: Según en qué cultura. Aunque me vea con aspecto de ciudadrealeño, en verdad me crié y viví en Sudáfrica, y allí la poligamia es completamente legal. Una se me murió, otra resultó insoportable y me divorcié, con otra me he separado y estamos así-así, y con las otras tres estoy de lujo.

Señorita: Ajá, bueno caballero, ya sólo queda por rellenar un dato. Una dirección y un teléfono de contacto.

Cuarentón: Pues teléfono no tengo ahora, pero mi dirección es: Cajero Interno de la sucursal de Cajamadrid, Donoso Cortés 23, CP: 28090, Madrid.

Señorita: ¿Dice usted “cajero interno”? ¿Vive usted en la calle?

Cuarentón: Bueno, en la calle-calle no, en el cajero.

Señorita: Entonces, es usted indigente. ¿Tan poco le pagan en su trabajo?

Cuarentón: Señorita, es que con lo que gano tengo que dar de comer a mis tres esposas, a la separada y la manutención de mis hijos con la divorciada; aunque cobro una pensión por mi esposa que murió, pero haga cuentas, y a ver qué sale.

Señorita: Caballero, me imagino que usted sabe que este servicio no es gratuito. Aquí despotricar vale dinero. Si quiere hacerlo gratis, siempre puede irse al Retiro, subirse a un taburete y maldecir a todos ahí arriba.

Cuarentón: Le agradezco el interés, pero es que soy muy tímido, y necesito despotricar de una forma más anónima.

Señorita: Ajá, vale, como quiera….

Cuarentón: Pues eso.

Señorita: Ajá, pues…. Bueno, ya sabe que podrá despotricar cuando quiera, y que cada despotricación cuesta cinco euros, IVA no incluido.

Cuarentón: Sí, conocía el precio. Ya empezaré a despotricar mañana, hoy no tengo ganas.

Señorita: Ajá, vale.

Cuarentón: Puessss, eso. Entoncessssss….. sí, me parece muy bien.

Señorita: Ajá, claro…. Pues….sí, muy bien.

Erty: Estooooo…. sí, hola.

Señorita: ¿Quién es?

Erty: Soy Erty, el escritor de este blog.

Señorita: Ajá….

Erty: Puessssss…. Bueno, es que…. Me imagino que os habréis dado cuenta de que no tengo ni idea de cómo acabar este diálogo.

Cuarentón: Pues la verdad que sí, yo me he dado cuenta cuando Señorita empezó a decir “ajá” varias veces.

Erty: Es que…. Claro, empecé a improvisar y…. creo que ha salido divertido, pero…. no se me ocurre cómo acabar. Así que mejor darlo por acabado, y ya está.

Cuarentón: Pero, ¿así, sin más?

Erty: Es que…. Soy muy exigente con mis textos, para acabar malamente prefiero no acabar. A ver, yo sé que os puede ofender, pero… bueno, más o menos os habéis podido lucir durante todo el diálogo, ¿no?

Señorita: ¿Lucir? ¿Lucirme yo? ¿Pero tú has visto las líneas que has escrito para mí? ¡Si todos los comentarios graciosos los tenía Cuarentón!

Erty: A ver, es que de eso se trataba, de que hubiese un contraste definido entre la seriedad tuya y el esperpento de Cuarentón. Pero no te enfades, Señorita. No siempre se puede tener el mejor papel. Mira, yo te prometo que escribiré otro diálogo para ustedes dos, y tú tendrás las líneas más divertidas, ¿vale?

Señorita: Bueno, vale. Pero también quiero que salga Brad Pitt.

Erty: Venga, va. A ver qué se me ocurre. Pero, por hoy vamos a acabar, ¿vale?

Señorita y Cuarentón: Vaaaaaleeeee.

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Monday, April 20, 2009

Cuento Para Niños

 

    Érase una vez un niño de ocho años cuyo perro blasfemaba en esperanto. Todos los vecinos de su pequeño pueblo iban cada tarde a casa de Jorgito a ver cómo el perro decía “Dio glutemulo” o “Dio neniu sipo” o “Dio enkaraktera”. Lo que más les extrañaba no era que el perro hablase, sino que supiera idiomas y que tuviese capacidad de raciocinio como para tener una postura divergente en contra del cristianismo. El párroco del pueblo, al enterarse de la existencia de este animal, quiso colgarle del cuello, o incluso cortarle la lengua. Pero su hermana, que es la madre de Jorgito, se lo impidió, ya que los vecinos tiraban siempre unas monedas al pozo de la casa cada vez que iban a ver al perro blasfemo, y con ese dinero pagaba el Dúo Combinado de Telefónica.

    Jorgito iba cada mañana al colegio, y allí se encontraba con niños de su pueblo, pero también de otros pequeños pueblos vecinos. Un día le entró la vena nacionalista y empezó a gritar en el patio del colegio que con qué derecho iban a su colegio los niños de otros pueblos, que en qué país vivíamos y que vaya tela la caradura de los pueblerinos. Pero todo acabó cuando un niño de otro pueblo le dio un puñetazo en el bajo vientre. Entonces entendió que todo tiene su sentido si uno mantiene un pensamiento abierto y positivista.

    El pequeño Jorgito tenía aprecio a todos sus vecinos del pueblo, pero estimaba especialmente a tres de ellos: Juan “el Urticario”, Manolo “el Sacamuelas” y “Griñete”, el mal llamado “tonto del pueblo”. Estimaba a Juan “el Urticario” porque cada domingo, justo cuando se iniciaba en la misa el rezo del Padrenuestro, el bueno de Juan se tocaba la entrepierna para rascarse. Así que cuando la feligresía decía aquello de “….que estás en los cielos”, Jorgito se giraba y miraba a Juan, el cual automáticamente se rascaba las hueveras. También estimaba a Manolo “el Sacamuelas” porque éste tenía por costumbre dar de comer jamón york a todos los gatos del pueblo. Todas las noches, a eso de las cuatro de la madrugada, Manolo se bajaba a la calle con tres cuartos de kilo de jamón de york y se iba a la fuente de la plaza, donde quedaba siempre con los gatos del pueblo, que serían unos 34 entre domésticos y callejeros. Manolo distribuía las raciones y no volvía a su casa hasta que el último gato se había comido su parte de jamón de york. La ventana de la habitación de Jorgito daba a aquella plaza, así que él cada noche a las cuatro de la mañana se despertaba únicamente para ver cómo Manolo “el Sacamuelas” le daba jamón de york a los 34 gatos del pueblo.

    Y, por último, Jorgito estimaba especialmente también a Griñete, el mal llamado “tonto del pueblo”. Le estimaba porque Griñete guardaba siempre su dinero dentro de un pañuelo blanco, y cada vez que iba a pagar algo, sacaba con oficio su pañuelo del bolsillo y con delicadeza cogía las monedas justas para pagar lo que compraba. Pero Griñete no pagaba nunca la cantidad real, sino un 63% de dicha cantidad. Es decir, que si una barra de pan costaba 80 céntimos, Griñete le pagaba al panadero 50,40 céntimos. Y así hacía siempre. Quizás realmente fuese retrasado, pero tenía una mente privilegiada para hallar el 63% de cualquier cantidad. Griñete nunca explicó por qué pagaba sólo esa cantidad, pero algunos vecinos afirmaban que se debía a que un día le mandaron un certificado en el que se le daba un 63% de minusvalía por su ligero retraso mental, así que él entendió que si él tenía ese 63%, debía aplicar ese porcentaje a los precios de todo aquello que comprase, y los comerciantes y tenderos del pueblo lo vieron justo.

    Jorgito era un niño normal para todo el mundo, pero él pensaba que era raro, e incluso se mostraba orgulloso de su rareza. Los demás niños le preguntaban que qué tenía de raro, que si acaso tenía seis dedos o qué. Pero Jorgito le decía que su rareza era mental, abstracta, y que no era algo que se pudiese demostrar como lo de los seis dedos. Todos los años los niños se reunían en un solar y cada uno hacía algo raro o espectacular. Este año Jorgito dejó fascinados a todos cantando el “auamba buluba balambambú” en arameo. Otro niño realizó un cambio de sexo a una lagartija, otro bautizó a cinco escarabajos peloteros y luego los excomulgó, otro dio cinco volteretas vestido con una sotana y sin calzoncillos y otro niño recitó el monólogo de Otelo con voz de pito.

    Me imagino, niños, que todos querréis saber cómo acaba este cuento, pero lo diré en esperanto para que os vayáis aficionando a esta lengua tan vivaz: “kaj estis felica kaj ili mangi perdices”.

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Tuesday, March 24, 2009

Los Extraños Casos Del Doctor Cagalera

 Mi Tío Cagalera publica nuevo post en su blog de La Guía Escotexs De Los Baños Públicos. Me pide que lo publique aquí también, pero invito a todos a pasaros por su estupendo blog:

     http://guiaescotexs.blogspot.com/


   
Estimados amigos, muchos son los curiosos que me paran por la calle para hacerme preguntas y, por supuesto, son cientos mis pacientes que pasan por consulta esperando encontrar en mí la solución de sus problemas gastrointestinales. La mayoría de ellos vienen por casos comunes, ya saben, diarreas discontinuas, flatulencias, cacas verdes, hipertensión estomacal…. Pero, de vez en cuando, aparecen casos que son realmente sorprendentes, y hoy los he recopilado para satisfacción de ustedes, curiosos lectores.

    Un día que estaba pasando consulta, me vino el de las doce y veinte con cara de preocupación.

-          Doctor, doctor, estoy muy preocupado.

-          ¿Por qué, qué le pasa?

-          Verá doctor, es que yo… defeco croquetas.

-          ¡Qué me está diciendo!

-          Lo que oye, doctor. Cuando voy al baño, hago de vientres, como todo el mundo, pero cuando acabo y miro el resultado, observo que lo que he dejado sobre el váter son croquetas caseras.

-          Pero caballero, eso es literalmente imposible. Usted tiene un intestino grueso, no una freidora Balay.

-          Si no me cree, deme cinco minutos, que voy al baño y verá cómo salgo de dentro con media ración de croquetas de jamón, y calentitas, oiga.

    El paciente entró en el baño y, al cabo de cinco minutos, cuál fue mi sorpresa cuando veo salir al paciente con seis croquetas con una pinta apetitosa a más no poder. Me preguntó que si quería probarlas, pero obviamente le dije que no, pues a pesar de su estupendo aspecto, no me quitaba de la cabeza que esas croquetas habían salido de su orondo culo. Pero, de repente, el hombre se justificó y salió corriendo echando una risotada. Fue entonces cuando empezó a salir del baño un tufo a aceite caliente tremendo y corrí a ver qué me encontraba. Y allí estaba, sobre el lavabo, una mini freidora recién usada, que vaya usted a saber cómo la colocó allí.

    Jamás entendí por qué ese señor actuó de esa manera, pero sin duda me facilitó una gran anécdota para contar en bodas y celebraciones varias.

      También es digno de mención el caso de un joven que me llegó angustiado a la consulta.

-          Doctor, mi problema es que todos los días cago a la misma hora, exactamente a las 12:35 del mediodía.

-          Ajá, sin duda alguna es usted muy regular, lo cual le convierte en un hombre envidiado por muchos.

-          Ya doctor, pero es que no me entiende. Le digo que todos los días, a las 12:35, esté donde esté, y haga lo que haga, me cago.

-          ¿Me dice usted que no puede controlar la evacuación?

-          Exacto.

-          ¿Ni siquiera retrasarlo unos segundos, los justos para llegar a un váter y proceder?

-          Exacto. Veo que ya está captando mi problema.

-          Bueno, en cualquier caso, sabiendo que a esa hora usted defeca sí o sí, la solución está en procurar estar sentado en el váter a esa hora.

-          Claro, pero comprenderá que la vida no está hecha exclusivamente para mí. Y es verdad que casi siempre consigo estar en un baño a las 12:35, pero otras veces no.

-          Ajá, y en ese caso, ¿qué hace usted?

-          Por ejemplo, el martes pasado tenía examen de Mercantil, y obviamente no me dieron permiso para ir al baño. Si dejaba el aula, daban por acabado mi examen.

-          ¿Y qué hizo?

-          Pues lo habitual en estos casos. Me puse unos pañales, y me cagué encima.

-          Joooder.

-          Y como es normal, aquello empezó a apestar lo suyo al cabo de unos minutos. Así que me puse a mirar de modo acusatorio al tipo de al lado, y todos creyeron que el apestoso era él.

    Aquel caso me pareció excepcional. Así que me puse manos a la obra. Le hice una radiología y hallé en su estómago un objeto sospechoso. No se apreciaba bien lo que era, así que decidimos intervenirle para sacarle ese objeto extraño, y no pudimos evitar emitir una leve sonrisa cuando al apreciar aquella cosa, vimos que era un pequeño reloj despertador, el cual estaba activado para sonar a las 12:34. Claro, las vibraciones que emitía el reloj sugestionaba al aparato digestivo para iniciar la deposición de forma inmediata.

    Este caso me hizo reflexionar, y di con una idea para solucionar el problema del estreñimiento crónico, y a punto estoy de llegar a un acuerdo con Casio para patentar los primeros despertadores estomacales del mercado.

    Pero hubo un tercer caso si cabe más extraño. Me vino un anciano con aspecto normal, más bien delgado, pero sano.

-          Doctor, he venido a su consulta porque… porque ayer hice de vientres.

-          Ajá, bueno, ¿y qué problema tuvo usted?

-          Pues eso, que hice de vientres.

-          Pero, eso no es algo anormal, a no ser que tuviese un color extraño, una forma extraña o que sangrase.

-          No, no. Tenía un aspecto normal.

-          Entonces, ¿qué tiene de malo?

-          Pues que hacía 55 años que no hacía de vientres. Exactamente desde 1954.

-          Pero señor, perdone que le contradiga, pero es que eso es totalmente imposible.

-          Doctor, yo no le voy a mentir. Yo le digo lo que hay, y lo que hay es que después de 55 años, he ido al váter de nuevo a….

-          A hacer de vientres.

-          Exacto.

-          Lo extraño del caso no es que ayer lo hiciera, sino que no lo hubiese usted hecho en 55 años. Y dígame, en todos estos años, ¿cómo se ha sentido usted?

-          Pues… normal. He desarrollado mis actividades con total normalidad.

-          ¿No sentía usted necesidad de defecar? ¿Sentía su estómago pesado?

-          Para nada, doctor. Yo comía, saciaba mi hambre, y nada más. Y así en las tres comidas del día.

-          ¿Tampoco orinaba?

-          Sí, eso sí. Pero vamos, lo normal. Ni mucho ni poco.

-          ¿Vomitaba a menudo?

-          No, nunca. Bueno, ya sabe, sólo cuando cogía la gripe o me empachaba de mortadela con aceitunas.

-          Extraño caso, señor. Porque, si usted no defecaba, ¿qué pasaba con sus residuos orgánicos? Parte se van con la orina, pero es imposible que el cuerpo no depure lo que sobra de la alimentación.  Y dígame, ¿cómo fue ayer su deposición?

-          Abundante.

-          ¿Cómo de abundante?

-          Tremendamente abundante.

-          ¿Cuántas deposiciones hizo?

-          ¿Deposiciones?

-          Mojones, ¿cuántos mojones echó?

-          Sólo uno, pero….

-          ¿Uno enorme?

-          Larguísimo. Tuve que salir del baño y todo.

-          ¿Salirse del baño? ¿Y dónde iba entonces depositando el mojón?

-          Pues, primero salí del baño; fui recorriendo el pasillo, bajé las escaleras y fui hasta la entrada de la casa. Mi mujer me abrió la puerta y salí por el jardín, y di dos vueltas a la casa.

-          ¿Y todo ello en un único mojón?

-          Exactamente. Porque, ya puestos, mi mujer me sugirió que seguramente podíamos batir un record, así que, ¿para qué cortarlo? De ahí que decidiera andar por la casa. Luego medimos el mojón, y vimos que la pieza medía 120 metros.

-          ¡Carajo!

-          Eso mismo dijo el tipo de los Records Guiness. Vinieron a comprobarlo y en el próximo libro aparecerá mi nombre y una foto de la cagada.

-          Pues, me alegro, oiga. Supongo que ahora se sentirá mejor por dentro, ¿no?

-          Usted me dirá, tenga en cuenta que ayer pesaba 50 kilos más.

-          Oiga, usted debería donar su cuerpo a la ciencia.

-          Quizás lo haga, pero antes voy a demandar a esos yogures verdes.

-          ¿Los bífidus?

-          Esos. Por su culpa empiezo a ir al baño de nuevo.

    Y sin más le agradecí su presencia. Dos días después murió. En fin, el cuerpo humano es como una galaxia por explorar. Nunca dejará de sorprendernos.

 

 

Posted by Erty at 16:59:41 | Permalink | No Comments »