Friday, October 2, 2009

Testamento De Don Justiciano Mangano Rubí

    Yo, Don Justiniano Mangano Rubí, mayor de edad (como para no serlo teniendo 89 años), y con pleno uso  de mi facultades mentales, dejo aquí formalizado mi testamento, para ser leído y ejecutado una vez muerto y enterrado. Mi abogado y amigo Don Ricardo Gallardo Ortiz se encargará de su correspondiente lectura ante mis herederos que sean nombrados en este texto.

   Antes de dar a conocer el reparto de mis bienes, voy a hacer unos cuantos comentarios que no puedo dejar pasar, y que una vez muerto, poco me van a importar sus consecuencias. Ante todo, decirle a mis tres hijos que no son tres, sino cuatro. Sí, así es. Aparte de Justiciano Junior, Mariano y Desconsuelo, también es hijo mío Miguel Fraguel Mangano, cuya madre es Doña Raquel Fraguel, vecina de Villarobledo del Rosario. Teniendo esto en cuenta, apelo a las buenas maneras para que mis hijos acepten este desliz. Total, donde comen tres, comen cuatro.

    Durante toda mi vida he intentado ser siempre un buen marido, un buen padre, un buen vecino y un buen estafador. Seamos claros, siempre os he querido dar lo mejor, pero, obviamente, el sueldo de un auxiliar administrativo no da para mucho. ¿Nunca os preguntasteis cómo era posible que viviésemos de lujo con mi sueldo? Ya no me importa confesarlo, pues con delitos o sin ellos, los muertos estamos condenados a la prisión de la tumba.

    Sin más, comienzo ya a hacer la distribución de mis bienes.

    A mi primogénito Justiciano le entrego mi piso de María de Guzmán, 33; sito en Madrid. Hijo, ya sé que siempre te has sentido cohibido por mi presencia y autoridad, pero como me he muerto ya puedes salir del armario. Sí, hijos, Justiciano es gay. No te pongas rojo como un tomate, Justi, que no pasa nada. Qué mejor manera de salir del armario que recibiendo un piso como el que te otorgo. Comprenderás, hijo, que si quieres ocultar tu sexualidad, no puedes esconder tus revistas guarras debajo del colchón. Me costó mucho tranquilizar a tu difunta madre cuando vio aquella colección de Playguy. Así que, hijo, vive la vida y deja de hacerte el solterón empedernido.

    A ti, Mariano, te dejo la casa de la playa, en Santurce… con la condición… de que te levantes ahora mismo y te pongas a cantar el “Desde Santurce a Bilbaoooooo… vengo por toda la orillaaaaaa”… Venga, Mariano, siempre has sido muy tímido, así que esto te servirá para soltarte, y piensa que el premio es una casa en la playa. Además, te lego mi colección de condones usados. Espero que la conserves y vayas ampliándola. También te incluyo una obligación: cada viernes has de depositar sobre mi tumba una tortilla de patatas de cuatro huevos con cebolla y pimientos. Así hasta que transcurran seis meses desde mi entierro, que entonces pasará a tener cinco huevos, y así sucesivamente hasta llegar a los veinte huevos. En ese momento, ya puedes dejar de hacerlo.

   Y a ti, mi preciosa hija Desconsuelo, te otorgo mi tercer piso, el de Pintor Rosales, 44; también sito en Madrid. Aprovecho para decirte que tu nombre fue un empeño de tu madre. Yo quería llamarte Consuelo, a secas, y tu madre Desiré. Y no había forma de que ninguno cambiase de opinión, así que ella optó por una solución salomónica y acabó llamándote Desconsuelo. Dicho esto, te diré también que los Reyes Magos no existen, y que D’Artacan no es de carne y hueso, sino un dibujo animado. A tus 49 años creo que ya es hora de que lo sepas. También son tuyas todas las joyas y las chaquetas de visón de tu madre, las cuales me quedé en depósito por mi afición al travestismo. Por cierto, si puedes, acércate al Pub Sclavos y diles que Deseo ha muerto. Ya se olerán algo, pues en 25 años no he faltado ningún miércoles a mi show.

    A mi hijo Miguel (el bastardo, para entendernos), le dejo el piso que actualmente comparte con su madre, Raquel.  A Miguel le lego también mi segunda colección, la de eructos conservados en bolsitas. Recuerda que no las puedes abrir, porque si lo haces, el olor se va y ya pierden su valor. Miguel, sé que no he sido un buen padre para ti. En comparación con tus hermanastros, siempre he sido como una figura lejana en tu existencia. Falté a todos tus cumpleaños y tardé doce años en acordarme de tu nombre, pero quiero que sepas que siempre te he llevado en mi corazón, por eso, quiero que te lo quedes. Mi abogado te hará entrega de un bote de cristal con mi corazón conservado en vinagre. Quiero que te lo quedes para que, cuando lo mires, recuerdes que siempre estuviste ahí dentro.

    En cuanto a mi dinero en metálico, las cuentas de ahorro, los Bonos y las Letras del Estado, iros despidiendo de ellos, porque se lo lego todo a Vicente. Os preguntaréis qué hace un vagabundo sentado en la sala donde estáis reunidos, pues está ahí porque él es Vicente. Vicente, quiero que te quedes con todo el dinero y que hagas con él lo que te salga de los santísimos. Llevas 30 años viviendo en la calle, despreciado por la sociedad y, sin embargo, durante ese tiempo has sido siempre el único en dedicarme una sonrisa cada mañana. Y nunca te importó si alguna vez no te daba una moneda por no tener suelto… que aun así siempre me decías buenos días con una sonrisa en tu cara. Por eso, Vicente, te mereces mi dinero.

    Por último, y como condición para que todos mis herederos puedan adquirir mis bienes otorgados, tenéis que alzaros y poneros el disfraz que mi abogado os va a facilitar. Una vez disfrazados, quiero que os pongáis a cacarear por espacio de una hora. Quiero que os mováis como gallinas en un corral y os paséis una hora cacareando sin parar.

    Sin más me despido de ustedes hasta otra ocasión. Tenedme siempre en vuestros recuerdos.

Posted by Erty at 00:08:15
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