Friday, May 1, 2009

Despotricaciones Pérez, ¿Dígame?

 

Despotricaciones Pérez, ¿Dígame?

    Un hombre cuarentón coge el teléfono con nerviosismo y llama a un número de teléfono que aparece en una tarjeta de presentación a nombre de Despotricaciones Pérez. Le coge el teléfono unas señorita.

Señorita: ¿Despotricaciones Pérez, dígame?

Cuarentón: Sí, buenas tardes.

Señorita: ¿Qué desea, caballero?

Cuarentón: Pues quería despotricar, fundamentalmente.

Señorita: ¿Es la primera vez que se pone en contacto con nosotros?

Cuarentón: Sí, señorita.

Señorita: Está bien, entonces necesito cumplimentar un pequeño formulario para tenerle registrado en nuestra base de datos. ¿Está usted de acuerdo?

Cuarentón: Cómo no, señorita.

Señorita: ¿Su nombre y apellidos?

Cuarentón: Agustín Tinajo Soberas.

Señorita: ¿Edad?

Cuarentón: Entre cuarenta y cuarenta y tres.

Señorita: ¿Cómo? ¿No sabe usted el año de su nacimiento?

Cuarentón: Pues no, hubo un incendio en el archivo parroquial donde me bautizaron y se quemó toda la documentación, y además, mis padres murieron siendo yo pequeño, y claro, no dejaron una nota con la fecha de mi nacimiento.

Señorita: ¿Y ningún familiar o vecino lo recuerda?

Cuarentón: No, los pocos que conocí murieron en el incendio.

Señorita: ¿Todos? Aquello debió de ser una catástrofe, ¿no?

Cuarentón: Claro, señorita. Fue una tragedia en el pueblo, declararon tres días de luto oficial.

Señorita: Bueno, entonces, pongamos que tiene usted 43 años.

Cuarentón: Hombre, ya puestos, póngame 40, así aparezco como más joven.

Señorita: Como desee. Y ahora, necesito saber su profesión.

Cuarentón: Pues…. es que es difícil de explicar.

Señorita: ¿Está usted en paro?

Cuarentón: No, si no es eso. Yo trabajo, pero es que mi ocupación no tiene un nombre establecido. Vamos, que un abogado sabemos lo que hace, o un médico, o una teleoperadora… Pero mi trabajo no tiene un nombre asignado.

Señorita: Bueno, ¿y qué es lo que hace usted?

Cuarentón: Fundamentalmente… extraigo los órganos genitales de los insectos y los deposito en tubitos para un posterior estudio.

Señorita: Bueno, entonces podemos decir que es usted biólogo, ¿no?

Cuarentón: No, señorita. Yo no estudié biología, y yo no soy quien hace los estudios. Mi única ocupación es extraer los órganos genitales de los insectos, y depositarlos en tubitos, nada más.

Señorita: Entonces, pongamos que es usted “extractor de órganos genitales de insectos”.

Cuarentón: Y “depositante de los mismos en tubitos”, que es también muy importante. ¿Qué más desea saber?

Señorita: Pues, necesito saber su estado civil.

Cuarentón: A ver…. Soy casado, casado, separado, viudo, divorciado y casado.

Señorita: ¿Mande?

Cuarentón: Casado, casado, separado, viudo, divorciado y casado.

Señorita: ¿Está loco?

Cuarentón: No, hombre. Es que me he casado con seis mujeres. Soy polígamo.

Señorita: Pero caballero, si eso es ilegal.

Cuarentón: Según en qué cultura. Aunque me vea con aspecto de ciudadrealeño, en verdad me crié y viví en Sudáfrica, y allí la poligamia es completamente legal. Una se me murió, otra resultó insoportable y me divorcié, con otra me he separado y estamos así-así, y con las otras tres estoy de lujo.

Señorita: Ajá, bueno caballero, ya sólo queda por rellenar un dato. Una dirección y un teléfono de contacto.

Cuarentón: Pues teléfono no tengo ahora, pero mi dirección es: Cajero Interno de la sucursal de Cajamadrid, Donoso Cortés 23, CP: 28090, Madrid.

Señorita: ¿Dice usted “cajero interno”? ¿Vive usted en la calle?

Cuarentón: Bueno, en la calle-calle no, en el cajero.

Señorita: Entonces, es usted indigente. ¿Tan poco le pagan en su trabajo?

Cuarentón: Señorita, es que con lo que gano tengo que dar de comer a mis tres esposas, a la separada y la manutención de mis hijos con la divorciada; aunque cobro una pensión por mi esposa que murió, pero haga cuentas, y a ver qué sale.

Señorita: Caballero, me imagino que usted sabe que este servicio no es gratuito. Aquí despotricar vale dinero. Si quiere hacerlo gratis, siempre puede irse al Retiro, subirse a un taburete y maldecir a todos ahí arriba.

Cuarentón: Le agradezco el interés, pero es que soy muy tímido, y necesito despotricar de una forma más anónima.

Señorita: Ajá, vale, como quiera….

Cuarentón: Pues eso.

Señorita: Ajá, pues…. Bueno, ya sabe que podrá despotricar cuando quiera, y que cada despotricación cuesta cinco euros, IVA no incluido.

Cuarentón: Sí, conocía el precio. Ya empezaré a despotricar mañana, hoy no tengo ganas.

Señorita: Ajá, vale.

Cuarentón: Puessss, eso. Entoncessssss….. sí, me parece muy bien.

Señorita: Ajá, claro…. Pues….sí, muy bien.

Erty: Estooooo…. sí, hola.

Señorita: ¿Quién es?

Erty: Soy Erty, el escritor de este blog.

Señorita: Ajá….

Erty: Puessssss…. Bueno, es que…. Me imagino que os habréis dado cuenta de que no tengo ni idea de cómo acabar este diálogo.

Cuarentón: Pues la verdad que sí, yo me he dado cuenta cuando Señorita empezó a decir “ajá” varias veces.

Erty: Es que…. Claro, empecé a improvisar y…. creo que ha salido divertido, pero…. no se me ocurre cómo acabar. Así que mejor darlo por acabado, y ya está.

Cuarentón: Pero, ¿así, sin más?

Erty: Es que…. Soy muy exigente con mis textos, para acabar malamente prefiero no acabar. A ver, yo sé que os puede ofender, pero… bueno, más o menos os habéis podido lucir durante todo el diálogo, ¿no?

Señorita: ¿Lucir? ¿Lucirme yo? ¿Pero tú has visto las líneas que has escrito para mí? ¡Si todos los comentarios graciosos los tenía Cuarentón!

Erty: A ver, es que de eso se trataba, de que hubiese un contraste definido entre la seriedad tuya y el esperpento de Cuarentón. Pero no te enfades, Señorita. No siempre se puede tener el mejor papel. Mira, yo te prometo que escribiré otro diálogo para ustedes dos, y tú tendrás las líneas más divertidas, ¿vale?

Señorita: Bueno, vale. Pero también quiero que salga Brad Pitt.

Erty: Venga, va. A ver qué se me ocurre. Pero, por hoy vamos a acabar, ¿vale?

Señorita y Cuarentón: Vaaaaaleeeee.

Posted by Erty in 10:08:48
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