Monday, January 12, 2009

Pornocrisis

     En los últimos meses hay una palabra que se está dejando oír en demasía, superando a grandes clásicos como “hola”, “comer” y “joder”; esa palabra tan repetida es “crisis”. Todo el mundo menciona esta palabra en sus conversaciones, parece que no eres nadie si no la pronuncias con tono irónico y una media sonrisita. Lo dicen los taxistas, los peluqueros, los quiosqueros, los parientes mientras tapean en tu casa, los porteros de fincas, los porteros del Real Madrid…. Todo el mundo dice “crisis” varias veces al día.

    Y supongo que es verdad que hay crisis, pues parece ser que también está afectando el momento económico actual a uno de los mercados más solventes y seguros de nuestra sociedad: la industria pornográfica. El señor Larry Flint, magnate de este sector tan manual, y conocido por ser llevada su vida al cine, ha hecho público un manifiesto en el que asegura que la pornografía está atravesando un duro momento, y solicita a la Administración de EE.UU. una subvención de 5.000 millones de dólares.

    Hoy en día muchos sectores se resienten, y por eso no dudan en pedir ayudas a sus gobiernos para que la crisis no vaya a más. Pero, ¿merece la pornografía tanto dinero público? ¿Es fundamental para los ciudadanos? En los últimos años se ha hablado mucho del calentamiento global, pero ahora parece que la cosa empieza a enfriarse. ¿Nos masturbamos menos? ¿Por qué ya no se consume pornografía? Quizás la situación de las clásicas empresas pornográficas no se deba a la economía actual, sino a la evolución de las tendencias de los usuarios. El desarrollo tecnológico, con la llegada de internet a nuestras casas, ha hecho que la pornografía llegue más fácilmente a nuestras manos, por lo que ya no es necesario adquirir revistas o comprar películas porno y, sobre todo, acudir a esas casposas salas de cine X. Hoy en día tecleas un botón y tienes a tu disposición imágenes, vídeos y textos pornográficos de manera gratuita, y con la ventaja de poder mantener tus manos libres para poder realizar la masturbación de forma más cómoda. Incluso uno mismo puede ejercer de actor porno amateur gracias al msn y a las cams. Sólo hace falta hacerse con un amiguito o amiguita vicioso y a echarle inventiva…

    Entonces, si hoy en día nadie está dispuesto a gastarse un duro en cosas que puede conseguir gratis, ¿en qué podrían los magnates de la pornografía emplear los 5.000 millones de dólares solicitados? Y me haría otra pregunta, ¿Cómo puede Barak Obama calentar al personal? Porque hay que estar muy calentorro para ir a un sex-shop a comprarse un dvd por 50 euros. Los productos pornográficos tienen un precio muy elevado, con lo que parecen destinados a una clientela muy elitista y a coleccionistas. ¿Para qué gastarse 70 euros en un pene de plástico teniendo un plátano de Canarias en tu cocina o incluso el pene de tu marido? En momentos de crisis hay que tirar de lo que se tiene más a mano y echarle imaginación. ¿Qué fue de las masturbaciones imaginativas? En el siglo pasado, el personal se tumbaba en la cama, cerraba los ojos y aparecía Sofía Loren dispuesta a todo. Pero, hoy en día, nos hemos acostumbrado a tener que estimularnos visualmente en demasía. No sólo necesitamos ver gente desnuda, sino además haciéndolo con un caballo mientras éste penetra a una gallina. Nos estamos convirtiendo en auténticos viciosos avariciosos, y quizás muchos están desencantados con su vida sexual, pues se dan cuenta de que su pareja no es Rocco Sifredi o Silvia Saint, y ni siquiera un caballo.

    ¿Qué haría Larry Flint con el dinero de los ciudadanos americanos? ¿Mandar muñecas hinchables a nuestras casas? O quizás llamar a los hogares y que una teleoperadora caliente a los hijos barrillosos para a continuación ofrecerle una alta gama en productos pornográficos.

    De todas formas, es triste que hoy en día se haya perdido la sana costumbre ritual e iniciática del adolescente comprando el Playboy. Eso de llegar al quiosco cabizbajo, esperar a que pasen todos los clientes, comprar el ABC, el HOLA, el SUPERPOP y el TODO COCINA para luego meter en el último momento la revista de la tía en bolas. Un adolescente que no ha pasado por eso no se puede decir que sea aún un hombre. Pero claro, hoy en día no tienen más que abrir el google y poner “tetas grandes” para que le aparezca en sus narices todo un universo de sexo y depravación.

    Quizás Larry Flint tenga razón y debamos todos volver a los métodos del siglo XX: cuarto de baño + revista porno pegajosa y el grito de la madre preguntando “¡Niñoooo! ¿Qué haces tanto tiempo ahí dentro?

    Como si no lo supieran…

Posted by Erty in 15:08:09 | Permalink | Comments (1) »