Friday, September 5, 2008

Breve Conversación Circunstancial

 

Señor A: ¿Y usted cómo es?

Señor B: ¿Yo? Políticamente incorrecto.

Señor A: Ah, genial. ¿Y sólo eso?

Señor B: No, hombre. También soy circunstancialmente circuncidado, marginalmente masón y   saxofonista total.

Señor A: Yo conocí a un circunspecto cura traicionero.

Señor B: Y yo a un despechado marchante inmobiliario.

Señor A: Ahhh, no está mal, no. ¿Y usted va pa’rriba o pa’bajo?

Señor B: ¿Se refiere física o anímicamente?

Señor A: Decía que si bajaba la calle o si subía.

Señor B: Pues…. depende. ¿Hacia dónde es el ocaso del sol?

Señor A: Pues…. hacia abajo.

Señor B: Entonces iré hacia arriba.

Señor A: ¿Pero no quería ver el ocaso?

Señor B: Claro, pero digo yo que el ocaso se verá mejor desde arriba que desde abajo, ¿no?

Señor A: Es posible. Es todo cuestión de gustos, como los caracoles.

Señor B: ¿Qué les pasa a los caracoles?

Señor A: Que a algunos les gustan cocidos y a otros crudos.

Señor B: ¿Crudos? Hay que estar loco.

Señor A: O ser vaca. Oiga, ¿y usted y yo por qué estamos hablando?

Señor B: Usted sabrá. Me paró en mitad de la calle y me preguntó que cómo era yo.

Señor A: ¿Y usted a qué se dedica?

Señor B: Soy cuñado de concejal.

Señor A: Ahhh, me han dicho que eso tiene futuro….

Posted by Erty in 13:11:20 | Permalink | Comments (2)

Thursday, September 4, 2008

La Niña Fantasma

      Hace aproximadamente un año me ocurrió algo verdaderamente extraordinario en una noche de verano. No, no tuve un orgasmo múltiple; ni siquiera un mono-orgasmo. Además, soy un onanista convencido y confeso…. El caso es que aquella calurosa noche me fui a la cama muy tarde. Serían las 3 de la madrugada. Tenía sueño y los ojos muy cansados tras pasar varias horas delante de la pantalla del ordenador, así que cuando por fin me tumbé en la cama, mi mente y mis huesos creían flotar en mitad del Mar Muerto en una noche de luna llena. Cerré los ojos por unos instantes y, al abrirlos…. Diossss, al abrirlos…. la vi durante dos segundos: vi a una niña de aspecto “espectréntico”, con grandes ojos abiertos, la tez blanca, los pelos tiesos como escarnias y sus finas manos agarrándose con fuerza a la puerta de mi habitación. No había duda: era un fantasma, una niña fantasma.

     La vi durante dos segundos, el tiempo de abrir y cerrar los ojos para comprobar si aquella imagen era real o acaso fruto de mi imaginación. Descarté lo segundo, ya que lo normal hubiese sido imaginarme a Kim Basinger desnuda, y no a una niña recién levantada de su ataúd. Al abrir de nuevo los ojos y encender la luz, la niña ya no estaba, pero aquella estampa no se me quitaba de la cabeza. Su mirada intensa, sus manos agarrotadas, como pidiendo auxilio…. ¿Qué hacía esa niña ahí? ¿Por qué me eligió a mí? Que yo recordase, ninguna niña había muerto en mi casa. De hecho, ninguna persona. Tan sólo falleció allí mi perra Curra. Llegué a pensar que quizás la niña era el verdadero alma de Curra, que quizás se reencarnó en mi perra y al morir el animal, volvió a recobrar su figura humana. Pero esta idea me pareció estúpida, supinamente estúpida.

    Pasaron cuatro horas y no pude dormirme en ningún momento. El miedo me podía, y en esas horas no pude pegar ojo. La verdad es que es curioso que los fantasmas den miedo. ¿Por qué les tememos si no son más que almas con aspecto de medusas? Reconozco que la visión de un fantasma no es algo agradable; sin duda, les falta un buen asesor de imagen, como a Marichalar. Pero, más allá de su estilo personal, no dan más razones para dar miedo. Vale, vienen del Más Allá, están muertos, y eso acojona pero, si mantenemos cierta frialdad durante el encuentro, nos daremos cuenta de que su presencia no es tan amenazante. Más temo a mi suegra con un cuchillo en la mano y no voy pegando gritos cuando la veo cortando el pollo de los domingos.

    Por otro lado, cuando se ve un fantasma pocas veces se da lugar a una conversación. El chillido suele preceder a la estampida, dejando así al espectro con la palabra en la boca. Y esto es ridículo, porque ellos son una fuente de conocimiento de la vida de ultratumba. Por ejemplo, a nadie se le ha ocurrido preguntarle a un fantasma si existe Dios. Si hay alguien que lo sabe son los que están muertos, ¿no? Otra cosa que me llama la atención de los fantasmas es que ellos siempre se aparecen vestidos. ¿Por qué no van desnudos? ¿Acaso todas las mañanas abren el armario para ver qué se van a poner ese día? ¿Existe un Pret-A-Porter fantasmagórico? Es muy habitual escuchar cosas así: “Vi al espíritu del Tío Jacinto…. Llevaba ese pijama que tanto le gustaba”. ¿Acaso los pijamas también tienen alma y se los llevan los muertos a la otra vida? Porque el pijama del Tío Jacinto lleva diez años encerrados en un cajón….

    También los fantasmas tienen mucha culpa de su situación. ¿Por qué aparecen así de repente? ¿No se dan cuenta de que si no avisan de su presencia el susto es mayor? Podrían llamar a la puerta, anunciar la visita telefoneando…. También podrían maquillarse, para tener un mejor aspecto. En fin, multitud de cosas.

    Pero volviendo a aquella noche, eran ya las 7 de la mañana cuando decidí levantarme  en busca de aquella muchacha. Recorrí cada habitación, cada rincón…. Pero no la veía. Decidí ponerme algo de ropa por si acaso mi desnudez le abrumaba, pero ni aún así la vi de nuevo. A gritos le iba ofreciendo comida, un poco de leche, amistad, cariño, galletas…. Pero la niña no quiso mostrarse más.  Jamás averigüé a qué se debió su presencia, ni siquiera si verdaderamente se trataba de un fantasma. De lo que sí estoy seguro es de que Kim Basinger se me aparece desnuda todas las noches entre la una y las dos de la madrugada, y lo que ahí ocurre…. lo contaré otro día.

Posted by Erty in 00:09:08 | Permalink | Comments Off