Tuesday, July 15, 2008

Niños

  Me gustan los niños, ¡pero no en el sentido jacksoniano de la expresión! Son criaturas que endulzan una sociedad tan agresiva como la que padecemos en la actualidad. Son pequeños, alegres…. Nos miran con ternura, nos sonríen con entusiasmo…. ¡nos joden la siesta! Pensándolo bien, observándolos con atención, no son lo que parecen. Son como los Gremlims…. peor que los Gremlims, ¡son como los Gremlims en edad escolar! 

  Esos locos bajitos, decía Serrat. ¡Más bien son “esos esquizofrénicos con bipolaridad aguda bajitos”! ¿Por qué actúan así? ¿Son proyectos de humanos adultos o acaso proyectos de chimpanceses? ¿Por qué gritan como endemoniados con mono de jachís? ¿Cuándo se tragaron ese pito que les hace llegar a tonos extremos de agudez? ¿Son criaturas del demonio creadas con la intención de exterminar al ser humano?

  Yo soy el típico que en las fiestas familiares me quedo descolgado y busco a los sobrinos para hacer como que no estoy solo. Me acerco a ellos y les hago carantoñas, hago como que me interesan sus conversaciones, les doy una galleta, una moneda…. cualquier cosa para ganarme su simpatía y no pasen de mí como los familiares adultos. Pero, para los críos, sólo soy interesante durante cinco minutos. Pasado ese tiempo, dejo de tener importancia y comienza la maniobra de aislamiento emocional u/o mobbing. Los seis o siete niños con edades comprendidas entre uno y siete años se reunen unos segundos y determinan que a partir de ese momento yo empiezo a ser un cero a la izquierda, la sombra de un fantasma, la nada más absoluta…. Entonces sólo me queda meterme en el baño y simular una diarrea aguda.

  Sí, los niños. Esos seres de ojos brillantes que mienten, pegan y ejecutan los siete pecados capitales en una misma tarde. Si no fueran niños, podrían ser detenidos y condenados unas cuatro veces cada tarde por apropiación indebida, acusación en falso, malversación de fondos, atraco a mano armada e injurias a la bandera. Los niños son auténticos gobernantes dictatoriales; utilizan sus llantos de destrucción masiva para conseguir todo aquello que desean. Son estrategas natos, son los Rommel de los adosados, los Atila de la guardería…. 

  Los niños son la alegría de la casa, dicen. Pero se quedan cortos…. también son el caos, la hecatombe, la crisis del 29 de las casas. Muchas parejas de capa caída desean tener hijos para que así el amor florezca de nuevo…. pero lo que acababa floreciendo es una hernia de hiato, cefaleas varias y muchos, muchos gases. Los niños son como esos compañeros de trabajo que te caen fatal pero que estás obligado a sonreírles, y encima tienes que hacerles regalos dos veces al año. 

  Yo soy de la teoría de los que creen que los niños deberían venir con dos años de garantía, y si no se está satisfecho, que nos devuelvan el dinero. Dicen que los niños y los borrachos se parecen en que siempre dicen la verdad. Pero, ¿cómo se puede deshonrar tanto a los borrachos? Los niños sólo buscan la fatalidad ajena y su bienestar económico. No hay más que verlos cuando tienen un año y medio y van sentados en sus carritos empujados por sus sufridas madres. Si te cruzas con uno de ellos, más vale que compruebes que llevas la cartera encima. Sólo hay que observar sus gestos, siempre con la ceja alzada, mirando por encima del hombro y con las piernas despatarradas. Si lloran y les das una galleta se callan, pero a los dos minutos tiran la galleta al suelo y lloran de nuevo señalándote con el dedo como si uno fuera el culpable. Qué traicioneros. No hay que fiarse nunca de un niño, ni darle la espalda. Si no fuera porque alguien inteligente inventó los muñecos, hoy en día los adultos estaríamos todos descuartizados. 

  Los niños, ya sean hijos, sobrinos o nietos, estarían mejor conservados en una solución de alcohol, como el pene de Rasputín, para así ser observados y admirados. En el fondo, sí que me gustan los niños, ¡pero en el sentido herodiano de la expresión!

 

Posted by Erty at 13:26:01 | Permalink | Comments (4)