Test De Madurez Emocional Pre Tetas Grandes
Psicólogo: Buenas tardes, señorita Muñiz, en adelante “Susana”.
Adolescente: Buenas tardes, doctor.
P: Bueno, ya sabes que a continuación procederemos a la realización de un test para evaluar tu grado de madurez emocional, de forma que si no llegas al nivel adecuado, no podrás aumentarte el pecho a través de una intervención quirúrgica, al menos hasta que alcances la mayoría de edad.
A: Ehhh… sí, sí.
P: Bueno, Susana. ¿Qué es para ti una teta?
A: ¿Una teta? Pues… hombre, usted sabe…. pues…. no sé…. unas ubres. Vamos, lo que tenemos las mujeres aquí en el pecho, ¿no? Es que no sé cómo explicarme.
P: Bueno, de momento me vale con que ubiques dónde se encuentra. Dime Susana…. ¿Tú crees en Dios?
A: ¿Desde un punto de vista conceptual?
P: ¿Entiendes lo que acabas de decir?
A: Ehhhh, no. Pero quedaba bien, ¿verdad?
P: Sí, claro. Pero…. Susana, tú responde tal y como tú eres…. No trates de hablar como otra persona. Piensa que soy un profesional, y captaré tu nivel de madurez aunque pretendas aumentarlo. Dicho esto…. ¿Crees en Dios?
A: Sí creo. Bueno, creo en algo. Yo pienso que hay algo ahí arriba, un ente o…. algo así, que nos controla y…. bueno, pues sí, creo.
P: Si crees en Dios, ¿por qué no le rezas para que aumenten tus pechos?
A: Hombre, pues…. porque a Dios no se le pide esas cosas. Dios está para las enfermedades, las inundaciones, las sequías y todo eso.
P: Buena respuesta, Susana. Ahora dime: ¿por qué quieres tener las tetas grandes?
A: Para sentirme mejor conmigo misma.
P: ¿Qué tienen de malo unos pechos pequeños?
A: Pues…. como tener algo de malo, no tiene nada de malo, pero…. comprenda que hoy en día la imagen es muy importante, y yo quiero ser veterinaria y claro.
P: ¿Me permites un momento?
A: Sí, claro.
El psicólogo se levanta, se da la vuelta y echa una carcajada de escándalo que deja contrariada a la chica. Acto seguido se vuelve con el rictus serio y vuelve a sentarse.
P: Perdona, es un truco teatral que usan los actores de vez en cuando. Sigamos con el test. Dime, además de un mayor volumen pectoral, ¿qué otras carencias tienes en tu vida? ¿Qué otras necesidades tienes?
A: Esto…. ¿Este test lo van a leer mis padres?
P: No, para nada, Susana. Es completamente confidencial.
A: Ah, vale. Pues, necesito más sexo. Mi novio es futbolista, casi profesional, y claro, se preocupa siempre por rendir en el campo, porque casi nunca es titular, y claro.
P: Entonces, tu novio no tiene nada que ver en la decision de querer aumentarte los pechos, ¿verdad?
A: Exacto, él no me lo ha pedido ni nada.
P: Defíneme con una palabra a las siguientes personas que te voy a nombrar, ¿vale? Sólo una palabra, la primera que te venga a la mente. A ver…. Tu madre.
A: Croquetas.
P: Tu padre.
A: Corbata.
P: Tu novio.
A: Pelotas.
P: Samantha Fox.
A: No sé quién es.
P: Ah, es verdad, que eres muy joven. Rodríguez Zapatero.
A: Cejas.
P: Benedicto XVI.
A: Supositorio.
P: ¿Ein? Estoooo….bueno, pasemos a otra fase del test. Te hago unas preguntas concretas y debes responder con ”Verdadero” y “Falso”, ¿vale?
A: Cuando quiera.
P: ¿Te parezco un gilipollas?
A: De pe a pa.
P: ¡Susana, cíñete a la respuesta convenida!
A: Perdone…. Sí, verdadero.
P: ¿Adoras a Satán?
A: Falso.
P: ¿Te depilas los sobacos?
A: Verdadero.
P: ¿Odias a tu padre?
A: Falso.
P: ¿Seguro?
A: Verdadero.
P: ¿Te comes los mocos?
A: Ehhhh, falso.
P: Bueno Susana, ya queda menos. ¡El tamaño de tus tetas está en mis manos! Jajajajajaj…. Yo me parto, vamos. A ver, Susana, levántate.
A: Como quiera.
P: Grita conmigo: ¡Viva España!
Susana está perpleja y no sabe qué hacer.
P: Vamos, grita conmigo: ¡Viva España!
A: ¡Viva España!
P: ¡Viva el Rey!
A: ¡Viva el Rey!
P: Allons enfants de la Patriiiiiiiiieee, le jour de gloire est arriveeeeeeeé! ¡Vamos, Susana! ¿No te sabes la Marsellesa? ¿No has visto Casablanca? ¡Canta conmigo!
Susana se asusta y echa a llorar.
P: Vamos, vamos….Venga, no pasa nada, guapa.
A: (Entre sollozos) ¡Que yo sólo quiero tener tetas grandes!
P: Vaaale, venga, tendrás tus tetas, no te preocupes. Mira, ¿ves este sello? Ea, lo empapo de tinta y mira lo que pasa. ¿Ves? Mira lo que pone: “Paciente emocionalmente madura”
Susana se suena los mocos. Mira al psicólogo con una ligera sonrisa y se levanta.
A: Muchas gracias, doctor.
P: De nada, guapa. ¡Que las disfrutes!