Las Cucarachas Me Respetan
Sí, las cucarachas me respetan, y no es éste un comentario baladí. Es más bien fruto de un periodo de observación y deducción.
Por alguna razón que desconozco, pues no soy bichólogo, mi casa ha sido durante muchos veranos pasto de las cucarachas…. Con la puesta de sol, cual insectos vampíricos, empezaban a asomar sus asquerosillas antenitas, y como si fueran esquivas ladronas de museos, salían de sus escondrijos para hacerse con el terreno y plantar su particular banderita como señal de tierra conquistada.
Las cucarachas suelen aprovechar la soledad de la casa para ir avanzando poco a poco su allanamiento de morada. La señal de la soledad es el silencio. Cuando una casa no emite ruidos, los negrinos insectos entienden que ha llegado la hora de la verdad; en ese momento es cuando comienza el auténtico objetivo: desplegarse por la casa, buscar escondrijos, localizar comida y situarse en el sitio más oportuno para que el humano de turno se lleve un susto del carajo cuando lo vea entre sus pies, sobre la sábana o enredado en la toalla habitual.
A principios de siglos, el doctor James Wallace Cucal, concienciado por la magnitud del problema ocasionado por estos insectos, inventó un producto destinado a su extinción temporal: el Cucal Aerosol. Consistía en un spray de apestoso olor que una vez dispersado por la zona, se introducía por las cavidades nasales de las cucarachas, produciéndoles una muerte lenta y cruel. El doctor J.W. Cucal disfrutaba viendo sufrir a estos seres inmundos, y fue por eso por lo que redujo el nivel de veneno lo suficiente para que los bichejos tuviesen tiempo hasta para redactar su testamento entre espasmo y espasmo.
El Cucal Aerosol ha seguido formando parte de nuestras despensas durante todos estos años, junto a los productos de limpieza e higiene. Y como no iba a ser menos, en mi hogar también disponemos de uno de estos negros botes tan temidos por las cucarachas. Porque, aunque parezcan seres incapaces de tener sentimientos, las cucarachas son capaces de sufrir pánico al igual que los hombres. En una ocasión, un grupo de científicos y miembros del equipo de sonido de la gira de Madonna instalaron unos super micrófonos capaces de aumentar el más mínido sonido inaudible para el ser humano, y al echar el producto aerosólico encima de una manada de cucarachas, se registró un grito al unísono que decía: “¡¡RAAAAAAAAAAAAAAIIIID!!”
Pero hace un par de años tomé una importante decisión: a partir de ese momento iba a dejar de asesinar a las invasoras del hogar; a partir de entonces, las invitaría a abandonar amigablemente mi espacio vital, facilitándole la salida con la ayuda de un recogedor y una escoba. Durante mucho tiempo dudaron de mis buenas intenciones. Las arrinconaba y colocaba el recogedor justo enfrente, de forma que no tuvieran más escapatoria que el recogedor o el harakiri. Y una vez captadas, me dirigía con suma diligencia hacia la ventana de un cuarto de baño en cuestión y las lanzaba al vacío desde un sexto piso.
¿Cuál era mi intención? Pues simplemente no matarlas de un pisotón o por asfixio, pues el Cucal, quieras que no, apesta tu hogar. Mi sana intención era alejarlas de mis aposentos y dejar que el viento y la pericia del bichejo decidieran el destino del vil insecto. Aunque muchos lo desconozcan, las cucarachas rubias disponen de un equipo alado que Dios quiera no aprendan nunca a usar como es debido, pues imagínense si les diese por imitar la actitud de sus primas las moscas comunes…. Podemos aguantar a las moscas cojoneras, pero a las cucarachas cojoneras…..¡Madre! Mejor obviar este último comentario.
En cualquier caso, este verano que en breve finalizará, vengo observando un hecho inaudito: durante estas semanas de abundante calor, no he visto ni una sola cucaracha merodeando por mi territorio…..¡ni una! Miento, tan sólo dos, pero una de ellas era de la otra familia de cucarachas, las de las Blatta Orientalis, esas que son más oscuras y pequeñitas y no tienen alas; y el avistamiento fue a eso de las cinco de la tarde, hora muy extraña que denotaba desorientación por parte del crujiente bichejo.
Por tanto, y puesto que no es normal que esta plaga no dé señales de vida en mi casa durante todo el verano, he llegado a la conclusión de que las cucarachas me respetan, pues en vez de aplastarlas o gasearlas, las dejo volar cual hojas de árbol en otoño. Y quizás por eso, por no tratarlas como insectos infames, me respetan y este año han decidido dejar libre mi hogar. Metidas en sus oscuras cavernas, ya me imagino a una de ellas decir con acento inglés….”¡Ehhhh, el del sexto es legal!
De todas formas, y como aún desconozco el razonamiento lógico de las cucarachas, por si las moscas duermo con un Cucal Aerosol bajo mi cama, porque no vaya a ser que estén planeando un ataque brutal y esta falsa tregua no tenga más intención que el rearme, con la idea de hacerme lo mismo que al pobre segurata de ese capítulo de CUENTOS ASOMBROSOS donde acaba convirtiéndose en Hotel & Spa de las repugnantes y odiosas cucarachas!!!!!
No he podido encontrar el video de la secuencia en cuestión…. lo más parecido es esto que os pongo, y os aseguro que ese Cuento Asombroso es aún más repugnante!!
Me gusta mucho lo que escribes y como lo escribes. Y en relación a este post, una vez escuché que hay una tribu o religión que no pisan siquiera la hierba por no matar a ningún ser vivo. Siempre me ha llamado la atención la forma tan rápida que tenemos de cargarnos a insectos y bichos (claro que sufren), quizás porque de muy pequeña me impactó un libro para niños: “Te conviertes en tiburón” se llamaba, el lector iba haciendo la historia eligiendo lo que quería que pasase y según decidía que quería una cosa u otra, pasaba a una página o a otra (algo así como una especie de Rayuela de Cortázar para niños), una de las cosas que le pasaba al protagonista era convertirse en insecto (como La metamorfosis de Kafka), me metí tanto en el libro que sufrí mucho por el protagonista leyendo la de agobios que pasaba para que no lo matasen. Siempre me ha impactado la impresión de que la muerte para los seres humanos es igual que la de la hormiga que podemos matar -por poner un ejemplo de bicho fácil de cargarte-, que no hay nada más y que así de fácil se acabó y se acabó y siempre me he planteado la sangre fría que tenemos de matar a un ser vivo. Pese a eso, sigo matando bichos, antes de anoche mismo perseguí a una cucaracha por mi cuarto con mucho asco para matarla, se libró por esconderse bien y al día siguiente fumigué mi cuarto de Cucal y dormí en el salón -no he vuelto a verla-. Y no hace mucho maté también a otro bicho volador muy pequeñito que no sé bien qué era.
La única diferencia que encuentro entre la muerte de los animales y la nuestra es la maldita consciencia, no sólo tenemos el instinto de supervivencia como ellos, sino que además somos conscientes de que tarde o temprano debemos morir ¿y cómo se come la nada?. Por cierto, no sé si es debido a mi torpeza, o a mi prácticamente reciente descubrimiento de los blogs, pero no veo nada donde venga tu perfil: ¿quién eres?, ¿nombre?, ¿edad?, ¿a qué te dedicas?, ¿de dónde vienes y a dónde vas?… ¿O es que lo has hecho así queriendo para que nadie sepa de ti nada salvo lo que escribes?
Hola Nazareth!!
Gracias por escribir en mi blog!! Como ves, rara es la vez que me escriben más de dos comentarios, jeje.
Sobre lo del perfil, la verdad es que me gusta jugar con el anonimato. Por eso en mis blogs no me gusta poner datos personales, porque luego te descubren los familiares y conocidos cuando “investigan” tu nombre por internet y, quieras que no, luego te limita un poco. Bueno, al menos a mí….que prefiero escribir y que quien lo lea se centre más en el texto que en quien lo escribe.
Pero vamos, te diré que soy del sur, como tú, que rozo la edad de Cristo y que, cuando sepa a donde voy, seré el primero en saberlo, jeje.
De todas formas, mi email aparece a veces en los post que escribo en los blogs de los directores que tú y yo sabemos, y por email no me importa identificarme.
Me ha gustado tu reflexión…. Dentro de poco van a estrenar una peli de dibujos animados donde una abeja macho se escapa de su colmena y se va a la urbe en busca de aventuras y para conocer mundo. Allí conoce a una mujer humana y se hacen amigos, pues la abeja puede hablar como los humanos…. Tiene que estar graciosa.
¡Saludos!
Jajajaja. Cómo me he reído con lo de RAID. Muy bueno. El resto en tu línea, y eso es casi mejor que muy bueno. Tienes una buena prosa, cuidada y rica, y tus golpes de humor son muy sutiles y me recuerdan a Tom Sharpe (al que estoy leyendo ahora), ¿has pensado en hacerte inglés? Bueno Erty, a ver si posteas algo ya que llevas un tiempo de inactividad, ¿eh? Un abrazo.
Hola Javi!!
Gracias por lo que dices! Me suena mucho Tom Sharpe y su libro WILT, pero nunca he leído nada suyo…. Me pondré en ello!!
El humor inglés me gusta mucho…. De pequeño fui varios veranos a estudiar allí y quizás eso me influyó, aunque yo me identifico con los 3 magníficos del humor absurdo: Groucho, Woody y nuestro Tip.
Intentaré sacar un nuevo post pronto…. ¡Saludos!
no sé, como he llegado aquí, pero lo he leido, y me ha gustado mucho!! no te fies de las cucarachas, son traicioneras!!
Hola Esther!!
Pues me alegro que aleatoriamente hayas llegado a mi blog y que te haya gustado lo que has leído!!
Sé que no me puedo fiar de ellas, son traicioneras….si no, no vivirían ocultas en las cavidades de nuestras casas…..
¡Saludos!