Tuesday, August 21, 2007

Las Cucarachas Me Respetan

 

  Sí, las cucarachas me respetan, y no es éste un comentario baladí. Es más bien fruto de un periodo de observación y deducción.

  Por alguna razón que desconozco, pues no soy bichólogo, mi casa ha sido durante muchos veranos pasto de las cucarachas…. Con la puesta de sol, cual insectos vampíricos, empezaban a asomar sus asquerosillas antenitas, y como si fueran esquivas ladronas de museos, salían de sus escondrijos para hacerse con el terreno y plantar su particular banderita como señal de tierra conquistada.

  Las cucarachas suelen aprovechar la soledad de la casa para ir avanzando poco a poco su allanamiento de morada. La señal de la soledad es el silencio. Cuando una casa no emite ruidos, los negrinos insectos entienden que ha llegado la hora de la verdad; en ese momento es cuando comienza el auténtico objetivo: desplegarse por la casa, buscar escondrijos, localizar comida y situarse en el sitio más oportuno para que el humano de turno se lleve un susto del carajo cuando lo vea entre sus pies, sobre la sábana o enredado en la toalla habitual.

  A principios de siglos, el doctor James Wallace Cucal, concienciado por la magnitud del problema ocasionado por estos insectos, inventó un producto destinado a su extinción temporal: el Cucal Aerosol. Consistía en un spray de apestoso olor que una vez dispersado por la zona, se introducía por las cavidades nasales de las cucarachas, produciéndoles una muerte lenta y cruel. El doctor J.W. Cucal disfrutaba viendo sufrir a estos seres inmundos, y fue por eso por lo que redujo el nivel de veneno lo suficiente para que los bichejos tuviesen tiempo hasta para redactar su testamento entre espasmo y espasmo.

  El Cucal Aerosol ha seguido formando parte de nuestras despensas durante todos estos años, junto a los productos de limpieza e higiene. Y como no iba a ser menos, en mi hogar también disponemos de uno de estos negros botes tan temidos por las cucarachas. Porque, aunque parezcan seres incapaces de tener sentimientos, las cucarachas son capaces de sufrir pánico al igual que los hombres. En una ocasión, un grupo de científicos y miembros del equipo de sonido de la gira de Madonna instalaron unos super micrófonos capaces de aumentar el más mínido sonido inaudible para el ser humano, y al echar el producto aerosólico encima de una manada de cucarachas, se registró un grito al unísono que decía: “¡¡RAAAAAAAAAAAAAAIIIID!!”

  Pero hace un par de años tomé una importante decisión: a partir de ese momento iba a dejar de asesinar a las invasoras del hogar; a partir de entonces, las invitaría a abandonar amigablemente mi espacio vital, facilitándole la salida con la ayuda de un recogedor y una escoba. Durante mucho tiempo dudaron de mis buenas intenciones. Las arrinconaba y colocaba el recogedor justo enfrente, de forma que no tuvieran más escapatoria que el recogedor o el harakiri. Y una vez captadas, me dirigía con suma diligencia hacia la ventana de un cuarto de baño en cuestión y las lanzaba al vacío desde un sexto piso.

  ¿Cuál era mi intención? Pues simplemente no matarlas de un pisotón o por asfixio, pues el Cucal, quieras que no, apesta tu hogar. Mi sana intención era alejarlas de mis aposentos y dejar que el viento y la pericia del bichejo decidieran el destino del vil insecto. Aunque muchos lo desconozcan, las cucarachas rubias disponen de un equipo alado que Dios quiera no aprendan nunca a usar como es debido, pues imagínense si les diese por imitar la actitud de sus primas las moscas comunes…. Podemos aguantar a las moscas cojoneras, pero a las cucarachas cojoneras…..¡Madre! Mejor obviar este último comentario.

  En cualquier caso, este verano que en breve finalizará, vengo observando un hecho inaudito: durante estas semanas de abundante calor, no he visto ni una sola cucaracha merodeando por mi territorio…..¡ni una! Miento, tan sólo dos, pero una de ellas era de la otra familia de cucarachas, las de las Blatta Orientalis, esas que son más oscuras y pequeñitas y no tienen alas; y el avistamiento fue a eso de las cinco de la tarde, hora muy extraña que denotaba desorientación por parte del crujiente bichejo.

  Por tanto, y puesto que no es normal que esta plaga no dé señales de vida en mi casa durante todo el verano, he llegado a la conclusión de que las cucarachas me respetan, pues en vez de aplastarlas o gasearlas, las dejo volar cual hojas de árbol en otoño. Y quizás por eso, por no tratarlas como insectos infames, me respetan y este año han decidido dejar libre mi hogar. Metidas en sus oscuras cavernas, ya me imagino a una de ellas decir con acento inglés….”¡Ehhhh, el del sexto es legal!

  De todas formas, y como aún desconozco el razonamiento lógico de las cucarachas, por si las moscas duermo con un Cucal Aerosol bajo mi cama, porque no vaya a ser que estén planeando un ataque brutal y esta falsa tregua no tenga más intención que el rearme, con la idea de hacerme lo mismo que al pobre segurata de ese capítulo de CUENTOS ASOMBROSOS donde acaba convirtiéndose en Hotel & Spa de las repugnantes y odiosas cucarachas!!!!!

  No he podido encontrar el video de la secuencia en cuestión…. lo más parecido es esto que os pongo, y os aseguro que ese Cuento Asombroso es aún más repugnante!!

 

Posted by Erty at 00:01:44 | Permalink | Comments (7)