Un hombre de unos 35 años sale de un taxi como el que aterriza en un planeta de otra galaxia. No era su barrio habitual, pero en el papel venía claramente una calle y un número. Alzó la vista y frente a él reconoció el azul de los edificios municipales: Oficina Municipal de Previsión de Vida.
Nada más entrar se percató de que, al menos de aspecto, era una oficina municipal como cualquier otra; con largas colas, pantallas con números rojizos, asientos de plásticos, funcionarios calvos y sin corbata…. Esperó su turno para la mesa de información.
- ¿Qué desea, señor?
- Hola, buenos días. Deseo obtener una información.
- Usted dirá.
- Ehm, bueno. Quería saber cuántas mujeres han estado y están enamoradas de mí.
- Vale, le doy número para la mesa cuatro. Espere allí y esté atento a la pantalla, que saldrá su número.
El hombre siguió la indicación y se sentó en una de esas sillas junto a otra de las mesas. No pudo evitar escuchar la conversación del ciudadano de la mesa 3 con la funcionaria.
- ¿Otra vez usted, señor? - dijo la funcionaria sorprendida.
- Sí, de nuevo, ya ve usted. Si es que la vida…..
- Bueno, y dígame, ¿qué desea esta vez?
- Verá, lo he pensado mucho, lo tengo ya decidido…. He venido para que me toque un pleno al quince.
- Oiga - dijo la funcionaria aún más sorprendida- , ¿sabe usted lo que está pidiendo?
- Lo he pensado mucho, señora. Y estoy decidido: quiero el pleno al quince.
- Oiga, Don Mariano. Usted ha venido, según me consta en su ficha, para conseguir un trabajo en 1987; para que su hijo aprobara todo en junio en 1993; para que su señora adelgazara 30 kilos en 2001…. y ahora me pide un pleno al quince. ¿Sabe usted lo que eso conlleva?
- Estoy preparado para cualquier cosa, pero mire, señora. Tengo 62 años, estoy a punto de jubilarme y me va a quedar una pensión muy baja, y no me quiero pasar las horas sentado en un parque viendo pasar a las palomas. Sé que la compensación será alta, pero estoy preparado. Díganme qué me ocurrirá a cambio, y lo asumiré sin ningún problema.
- Bueno- dice ella haciendo una mueca de incomprensión- La compensación es que…. perderá una pierna.
- ¿Una pierna?
- Ya le avisé. Eso es lo que me indica el ordenador en base a su historial de peticiones. ¿Sigue queriendo el pleno al quince?
- Una pierna…. Ufff, no es moco de pavo, no. - Se lo piensa- Pero, ¿la izquierda o la derecha?
- ¿Es usted diestro?
- Sí.
- Pues entonces la pierna derecha.
- Qué jodidos, van a joderte.
- Oiga, que usted se va a llevar al menos 750.000 euros. Con eso se reconstruye una pierna y se hace un lifting si quiere.
- Si yo lo que quiero es un apartamento en la playa, para mi mujer y mis nietos. Mire, mírelos. -El hombre se saca la cartera y le enseña una foto con dos críos- Pepito y Lucía.
- Ya, muy monos. - dice la funcionaría con chicle en la boca- Bueno señor, pues vamos al lío. - empieza a teclear mientras el hombre espera como un preso su condena- Pues ya está, Don Mariano. Entonces,usted logrará un pleno al 15 el próximo domingo 22 de abril de 2007. A cambio, el miércoles 25 de abril de 2007 tendrá un accidente de coche en la ciudad que le provocará un corte profundo en la pierna derecha con destrozo de tibia y peroné. El médico decretará la extracción de la pierna esa misma noche. Yo que usted, señor, me daba un buen paseo mañana, porque ya se puede ir olvidando de andar por una buena temporada.
- Está bien, señora. Pues muchas gracias.
- De nada, señor. ¡Y disfrute de su apartamento!
El hombre de unos 35 años, mientras tanto, permanecía con la cara blanca y tragando saliva. Era su primera vez en esa oficina y no sabía a qué se exponía. Miró a la pantalla y apareció su número. Se levantó y se dirigió a su mesa. Allí le esperaba un funcionario calvo, claro.
- Hola, buenos días. - saludó nuestro hombre.
- Buenos días, ¿qué desea?
- Verá, yo quisiera saber…. cuántas mujeres han estado enamoradas de mí y lo están ahora.
- ¿Sabe? - dejando escapar una risita- Es usted el tercero que me pregunta eso hoy. Lo que es el amor…. Sin embargo, en diez años nadie me ha preguntado aún qué hay después de la muerte. Si supiera…. jajajajaja.
- Bueno, entonces mi pregunta es de las fáciles. Ehm, ¿cuánto me costará la información?
- 200 euros, impuestos incluidos. ¿Seguimos con la operación?
- Sí, claro. Para eso he venido.
El funcionario inicia el tecleo mientras el hombre traga saliva.
- Veamos, ya está. Señor Gutiérrez -ya sabemos cómo se llama nuestro hombre- Usted tiene 35 años. A los 5 años usted tuvo una amiguita para jugar a los médicos…. pero a eso no lo podemos denominar amor, ni siquiera pasión. Luego parece que se dedicó usted más a otros menesteres, porque ninguna niña de su colegio le tenía gran estima. A los 15, una tal Lourdes Martín fue diciendo por ahí que usted iba detrás de ella, pero la chica no sentía nada en cuestión.
- Vaya, sí que están informados ustedes….
- Prosigo. A los dieciséis su vecina Julia Ramírez se enamoró platónicamente de usted. Nunca se atrevió a decirle nada.
- ¡Lo sabía! Siempre lo supe. Y no estaba mal.
- A los 17 tuvo usted su primer morreo, en una discoteca, con Marta Morales, la cual estaba un tanto beoda.
- Ya, bueno. Omitamos esos detalles, por favor.
- No, oiga, es lo que aparece en el informe y yo debo hacérselo saber. Pero sigo. ¿Recuerda a Lucía Yagüe?
- Sí, si no me equivoco era una profesora mía bastante buenorra.
- Pues estaba loquita por usted.
- ¡No joda! ¡Pero si me llevaba 20 años!
- Pues ya ve, usted le ponía. Y la siguiente es Mercedes Mínguez, su panadera; las hermanas Nuria y Marisol Pérez, compañeras de su facultad; Antonia de la Torre, madre de su amigo Juan; Silvia Pons, que fue su primera novia formal; Roberto Terriza, que fue….
- ¿Roberto Terriza? ¿Mi profesor de Derecho Romano?
- Pues sí, aquí no se distingue entre sexos. Le decimos todas las personas enamoradas de usted, y no se puede quejar, ¿eh? Aparece también Carmen Milá, su segunda novia; Ana Llaneros, su cuarta….
- Oiga, ¿y qué me dice de Paloma Incierte? Fue mi tercera novia, y estuve un año con ella.
- Ehm, pues no aparece. Este informe también provoca desilusiones y disgustos.
- No me lo puedo creer.
- Pues créame. Estuvo con usted por despecho a su ex novio. De hecho, después volvió con él.
- Lo sé, qué jodida.
- Bueno, y aquí se acaba el informe. No está mal, ¿eh? ¿Quiere que se lo imprima?
- Y dígame…. Si le pregunto algo más…. ¿entraría dentro del precio?
- Bueno, me ha caído usted bien. ¿Qué más desea saber?
- ¿Cuántas mujeres me han deseado sexualmente?
- ¡Ja,ja! Espere que lo teclee…. Yo me parto. Mire, no le diré nombres, pero en total han sido 58 mujeres y 7 hombres.
- ¿Eso es mucho?
- Estese tranquilo, jaja. Es usted un machito. ¿Algo más?
- Ya por curiosidad. ¿Cuantas parejas están haciendo el amor en la ciudad en estos momentos?
- Jaja- el funcionario teclea alegre- Pues mire, 2578 parejas y…. ¡28 tríos! Jajajajajajaja.
- ¿Y en este edificio?
- Jaja, veamos. ¡¡Tres!!
- ¿Tantos? Pero si son las 11 de la mañana!
- Para el amor y el desahogo no hay hora, señor.
- ¿Y masturbándose?
- Jajaja, oiga, señor. Yo me lo paso muy bien con usted, pero mire la cola que hay detrás. Anda, tome. Aquí tiene su informe. Se le cobrará a través de su banco.
- Muchas gracias, y perdone.
El señor Gutiérrez, de 35 años, salió de aquella oficina pensativo. Vio un taxi, lo llamó y, antes de montarse, no pudo evitar mirar aquel edificio y pensar: “¡¡Tres parejas, pero si sólo tiene cuatro plantas!!