Funeraria “Hasta Luego, Lucas”
Suena el teléfono en la Funeraria “Hasta Luego, Lucas”.
Telefonista: Buenos días, “Hasta Luego, Lucas”, su funeraria amiga, ¿en qué puedo ayudarle?
Cliente: Sí, buenos días. Llamaba para contratar un servicio.
Telefonista: Ajá, ¿de qué tipo?
Cliente: De los que dan a los muertos, principalmente.
Telefonista: Me refería a si se trata de un enterramiento o de una incineración.
Cliente: Bueno, de momento hábleme de sus servicios, y luego ya decido.
Telefonista: Empecemos por apuntar el nombre del fallecido.
Cliente: Sí, es Mariano Cienfuegos Ortiz.
Telefonista: ¿Cuál es su relación con el difunto?
Cliente: Pues… es que el difunto soy yo.
Telefonista: Ah, ya entiendo, que usted quiere informarse para dejar dicho a su familia sobre la clase de enterramiento que quiere, ¿no?
Cliente: No, no es eso exactamente. Verá, yo ya soy difunto, y espero que me entierren pronto, porque ya empiezo a notar cosquilleos.
Telefonista: ¿Está usted de broma, caballero?
Cliente: Para nada, oiga. Hablo muy en serio. Si no, llame al hospital, y le dirán que he fallecido hace seis horas de un ataque al corazón. El caso es que quiero organizar mi entierro, porque mis hijos son unos ineptos y seguro que la lían.
Telefonista: Esto… uy, no sé si colgarle o echarme a llorar.
Cliente: Intente hacer su trabajo, sería positivo para ambos. El tiempo apremia, que ya empiezo a oler.
Telefonista: Bueno, yo le sigo la corriente, no vaya a ser esto una especie de control de calidad o algo.
Cliente: Como quiera. A ver, estoy dudoso, no sé si enterrarme o quemarme. ¿Qué me recomienda?
Telefonista: Es que esta decisión es algo muy personal. Si es por mí, preferiría la incineración, porque soy muy coqueta y no me gusta verme deteriorada.
Cliente: A mí eso me da igual, yo lo que quiero es que sea económico, que mis hijos van a heredar un par de deudas de agárrate y no te menees.
Telefonista: En ese caso, tenemos la Incineración Normal o la Express.
Cliente: ¿Y qué diferencias tienen?
Telefonista: Básicamente la rapidez. En la Normal el proceso dura una media hora, y la Express le convierte en chamusquina en apenas diez minutos.
Cliente: Y dígame, si acaso una vez dentro yo reviviera, ¿disponen de un sistema de aviso para que automáticamente se apague el proceso?
Telefonista: Todos nuestros ataúdes vienen con un dispositivo de seguridad para esos casos. Al difunto se le coloca un mando a distancia en la mano para que sólo tenga que apretar el botón dos veces, y automáticamente se pararía la incineración.
Cliente: ¿Y cómo va a saber el muerto que tiene que apretar dos veces? Yo he tenido suerte porque les he llamado, pero si no, a saber si ahí dentro me da por apretar dos veces.
Telefonista: Nuestro Equipo de I+D estudia continuamente nuevas mejoras en nuestros servicios.
Cliente: Bueno, ¿y qué me dice sobre el enterramiento?
Telefonista: ¿Qué prefiere nicho o tumba?
Cliente: Un nicho, pero si está de lo más altos.
Telefonista: A ver… en el cementerio de la Almudena tenemos libre la fila cinco del sector siete, teniendo siete filas.
Cliente: Vale, me parece bien.
Telefonista: ¿Pares o impares?
Cliente: Pares.
Telefonista: Pues, si quiere le reservo la fila cinco, nicho 24. Tiene muy buenas vistas.
Cliente: Sí, me parece bien. Es que lo de quemarme no me convence… Los ataúdes también tienen sistema de seguridad, ¿no?
Telefonista: Efectivamente, basta con accionar un botón incorporado en el techo para que automáticamente se le envíe un sms al móvil de dos de su familiares avisándoles de su posible resurrección. El precio del mensaje es de 1,40 euros para Movistar y Vodafone; otras operadoras, consultar.
Cliente: ¿Los tiene aterciopelados?
Telefonista: ¿Lo qué? Ah, los ataúdes. Sí, en tres colores: azul, beige y caqui.
Cliente: ¿Algún otro complemento?
Telefonista: Sí, lo básico es un perfumador, un espray anti gusanos y un refrigerio consistente en un refresco y un sándwich vegetal, por si revive y le entra hambre.
Cliente: ¿Y todo eso cuánto costaría?
Telefonista: Si quiere un enterramiento civil, le costaría 4.000 euros; si por el contrario prefiere el religioso, serían 5.000 euros si es el normal y 6.000 si desea la versión musical con coro y órgano. Si no tiene un grupo de gente que le llore, disponemos de extras para que le acompañen en sus últimos momentos: la desconsolada esposa, el hermano, sus amigos de la infancia… lo que desee.
Cliente: Fantástico. Me quedo con el religioso versión musical.
Telefonista: Estoooo… ¿le puedo preguntar una cosa?
Cliente: Dígame.
Telefonista: ¿Por casualidad es usted “Cuarentón”? *
Cliente: Ahí va… pues sí. ¿Y tú eres “Señorita”?
Telefonista: Pues sí, la misma. Y yo no veo a Brad Pitt por ningún lado.
Erty: Estoooo, sí, hola.
Telefonista: ¡Esto es una tomadura de pelo!
Erty: ¿Pero por qué? ¿Qué pasa?
Telefonista: Me prometiste que esta vez me darías las frases divertidas, y además, ¿dónde está Brad Pitt?
Erty: Bueno, esta vez has tenido más protagonismo, ¿no?
Telefonista: Siiiii, claaaaaro. Me has escrito un papel demoledor, de Oscar, vamos.
Erty: Bueno, he hecho lo que he podido, Señorita. No tendré hoy mi día inspirado.
Telefonista: Desde luego… dos años de academia con Cristina Rota para esto.
Cliente: Dímelo a mí, que estuve un año en el Actor Studio, y coincidí con Sean Penn y todo.
Erty: Bueno, yo sólo digo que ya conocíais mi blog cuando vinisteis al casting. Si no me consideráis buen escritor de diálogos cómicos, idos al blog de Javi Rumí, que él sí que es bueno.
Telefonista: Pues desde luego que me lo voy a pensar.
Cliente: Bueno Erty, a mí no me importa quedarme contigo, pero… a ver si me metes con Spike y McManaman. Esos sí que molan.
Erty: Venga, vale, va.
*Véase “Despotricaciones Pérez, ¿Dígame?